OTRO CUENTO. Ayer, el abogado del testigo protegido conocido como Euro14 desmintió en Omega Stereo lo que ha querido hacer ver como una retractación o que fue obligado a dar sus testimonios en contra de los angelitos del gobierno del llorón en casos que tienen que ver con el fenecido Programa de Ayuda Nacional (PAN). Su abogado insistió en que su cliente se mantiene en lo declarado. No hay duda de que los títeres del llorón son discípulos fracasados de Joseph Goebbels. No llegan ni a mal intento.
CONSECUENCIAS. Como nunca se relacionó con sus colegas de la corrupción allá donde está, el príncipe mayor está en su palacio militar más solo que el 1. Nadie le presta atención, por lo que ahora solo se concentra en hacer ejercicios. Soberbio, como siempre, pero cero a la izquierda. Sus próximos carceleros aún no han ido a fotografiarlo, pero se espera que el príncipe sea preparado para partir la otra semana a la gran manzana, donde –si va por el mismo camino que su hermano– no tendrá los privilegios de ahora: licores, celulares, tardes y noches de rumba con sus amigos, visitas interminables; dinero para repartir. O sea, se acabaron las vacaciones.
DESEOS. El hermano del susodicho tendrá que esperar el resultado de la audiencia de hoy para saber si podrá disfrutar desde su apartamento en Manhattan del Macy’s Thanksgiving Day Parade –que se llevará a cabo el jueves–. Si la juez se mantiene en su posición de la semana pasada (de negar la fianza), pasará el día del pavo en una celda, sin poder ver los icónicos globos inflables gigantes. Pero, ya que en el desfile estará Santa Claus, puede probar suerte con un deseo, a ver si se lo concede, pues después de quedarse con $28 millones en coimas, son muchos los deseos de otros que Santa dejó de cumplir por culpa de su codicia.
LECCIÓN. Si en Panamá llueve, en El Salvador no escampa. En el lanzamiento de la ciudad Bitcóin, nuevo proyecto de Nayib Bukele, hubo despliegue de pirotecnia y hasta un platillo volador, luego del cual apareció Bukele en el escenario con el título de “El Presidente”, en la pantalla. Habría que aprender la lección de tener un loco por presidente... para que no repita.
