AHÍ ESTÁ EL DETALLE. Dice su majestad, el rey de los culitripis, que la Ciudad Hospitalaria –hoy ciudad de la Salud– habría costado originalmente solo $508 millones, pero que ahora costará otros $400 millones. ¿Por qué no nos desglosa el costo original y nos dice cómo iba a recibir los más de $65 millones que cobraría en coimas? Nada menos que 9% de “comisión”, más un plus por cambiarle los términos del financiamiento.
BUEN PROVECHO. En lo que sí tiene razón el familiar coimero de los muchachos de la gran manzana es que terminar el proyecto costará una fortuna. Esta obra debe ser una especie de banco de coimas, en la que funcionarios de dos o más administraciones le han sacado provecho: la coima se huele, se siente y hasta se puede calcular, pues está claro que los costos están inflados. Pero tenemos a un invidente, sordumudo en la Contraloría que se entera antes que los medios de todo, pero luego dice que exageran. Sí, como no.
RAYA EN EL CIELO. Por cierto, esta sería la primera vez que el también conocido como señor de la andadera le sale negativo un examen de laboratorio, esta vez de Covid-19. Es que siempre tenía la mala suerte de que cada vez que se hacía uno, los resultados eran tan negativos que no podía asistir a sus juicios. Debe ser de lo único que está sano, porque en todo lo demás está a un paso de dejarnos solos en este mundo cruel.
FELICIDADES A MI. Ayer estuvo de cumpleaños Nito Cortizo. Gaby Carrizo, su vice, colgó en su cuenta de Twitter un mensaje de felicitación … con fotos de él y en las que por casualidad también está el homenajeado… Este tipo sí que sabe sacarle provecho a la taquilla. Nunca deja de estar en campaña. Lástima que sus seguidores sean los de su call center. Y esos no suman muchos votos... y en dos años lo corroborará.
¿SARCASMO? La cuenta del PRD también felicitó a Cortizo con una foto de él –pero sin Carrizo– en la que el presidente muestra una sonrisa. El mensaje dice: “Que la sonrisa y la salud prevalezcan presentes en el trayecto de la vida”. Parece que el que escribió esto también fue Gaby, pues el risueño de siempre no es Nito, sino él.
