MIEDO. Parece que el hijo de Franz Wever, del mismo nombre y quien apoyó las aspiraciones de Samuel Lewis Navarro (que en paz descansen), correrá para diputado. Ojalá que hijo de tigre no salga rayado.
CAPRICHOS. ¿Qué tal si les digo que el Órgano Judicial ahora tiene gimnasio? En su página web se publicó, incluso, un reglamento para los funcionarios, con horarios, normas de vestimenta y comportamiento, etc. etc. etc. ¿Por qué a los funcionarios de las demás entidades sí les tiene que alcanzar el salario para pagar la tarifa de un gimnasio y a ellos no? Y pensar que el parque Omar habría salido gratis... Que al menos lo use Alejandro Moncada, para que se ponga en forma y revise los expedientes de una vez por todas.
DESOCUPE. Ayer salió en Gaceta Oficial el cambio de nombre del área T de Torrijos-Carter por Residencial Altos del Shalom. ¿Qué tal la altura y el tipo de debates que se dan en el Consejo Municipal de San Miguelito? Como si no tuvieran más nada importante que hacer.
DESCALABRO. Hoy, en el hotel Meliá, debe reanudarse el diálogo en Colón. Que se vayan olvidando los colonenses de los $500 millones que pidieron, porque, según Ricky Fábrega, ñagare, no hay plata. Así que, o de lado y lado deponen un poco sus intereses, o este será otro de los diálogos que quedan en nada.
¿HASTA CUÁNDO? Chello Gálvez sigue sin quitarse el disfraz de Santa Claus. Ayer andaba su gente por La Locería, al lado de la iglesia San Pablo Apóstol, repartiendo cartones de leche. La pregunta es la misma de siempre: ¿cuánta plata pone Chello de su bolsillo para estos actos de generosidad y desprendimiento?