CANTINFLADA. La mala retórica del presidente Ricardo Martinelli cada día es más evidente. Ayer, en clara alusión al caso Varela (lavado de dinero), manifestó que el que esté involucrado en actos ilícitos debe dar la cara. Eso es correcto, Presidente, pero si de verdad lo quiere, exíjaselo a Tamburrelli (lío por carreteras), Ferrufino (hurto de auto), Mulino (escándalo por radares). Ahh...de paso se agrega en la lista por su amigo Lavítola.
GENIO. José Domingo Arias, el delfín político de Martinelli y candidato presidencial de Cambio Democrático, al ritmo que va prometerá viajes a la luna y la sede del Mundial de Fútbol en Panamá. La última genialidad, después de los $100 para los vagos, es que colocará jumbo ferias en las paradas del Metro. Oiga, también permita la venta de bollos, de pixbaes, la manicura, y pronto se dará cuenta cómo quedará eso.
BUEN SALTO. Si algo aprendió el generalísimo Frank Ábrego de Manuel Antonio Noriega es que a los amigos no se les da plomo ni palo, sino plata. Eso es lo que al parecer mantiene revuelta a la tropa del Senafront, donde su director otorgó un nuevo ascenso a pocos días del cambio de gobierno, a varios miembros de su escolta. Comando, recuerde que cuando no hay poder, los líderes se quedan solos. ¡Paracaídas un, dos!
POSE, POSE. Juan Carlos Navarro, el candidato presidencial del Partido Revolucionario Democrático, sigue más preocupado por no despeinarse y posar para la cámara, que en no mentir en sus promesas de campaña. Señor, los panameños ya no se creen ese cuento de la cadena perpetua, porque eso no depende de usted, sino de todo un país. Con esa propuesta vaya descontando el voto de 12 mil presos en los hoteles de larga estancia.