MUNDIAL PANAMEÑO. Hoy arranca el vergonzoso circo legislativo, con altísimas probabilidades de más “camarones” en 41 días que en 5 años. En sesiones ordinarias los diputados no hicieron nada. Nada es nada. Estaban fumigando el hemiciclo, cambiando persianas, arreglando el sistema de aire acondicionado... o sencillamente no había nada que discutir. Y ahora cargan un sofoco que raya en lo indecente: les dan 22 proyectos de ley con cero transparencia para pasarle al Ejecutivo. Panamá, aquí tenemos otra oportunidad de oro para cuidar la democracia.
PRUEBA. Lo que sí demostrarán estas sesiones extraordinarias es cuánta fidelidad le tienen los diputados a su jefe Ricardo Martinelli. Varios de ellos andan sentidos por la declaración del pedigree. Por otra parte, los no reelectos, que son más de 10, no tienen nada que perder faltando a la convocatoria... Amanecerá y veremos.
AGUA BENDITA. Cambio Democrático –un partido noble, según el señor Salo Shamah– cumplió ayer su XVI aniversario de fundación y lo celebró con una misa en la iglesia del Carmen. Si la fecha hubiera caído antes de las elecciones, la celebración hubiera sido monumental y probablemente con recursos del Estado.
CONFESIÓN. En la lista de los diputados en firme no aparecen ni Bolita Ellis ni Ana Giselle Rosas ni Manuel Cohen ni Tito Afú ni muchos otros que deberían poner sus bardas en remojo, pero es que ya. Esos han debido ser los primeros en ir a la misa de Cambio Democrático (CD)... razones para rezar tienen muchas.
DESESPERACIÓN. El lunes fue presentada una impugnación en Bocas del Toro. Otra impugnación más, sí, pero esta tiene la particularidad de que la presentó un CD contra otro CD. José Brown alegó que Mario Miller –famoso por el maletín...– habría comprado votos y ofrecido materiales. Bueno, si no le resuelven a su favor el recurso puede pedirle trabajo a Martinelli en alguno de los Súper 99, porque su jefe dice que él sí recoge a sus heridos.