CURIOSO. Frank Ábrego no tendrá ni que desempacar sus chécheres en la casa. Los muda del Senafront directito en la Cancillería, donde lo contrataron en relaciones internacionales de los estamentos de seguridad. Pues sí, seguirá en el Gobierno pese a que en noviembre anunció su retiro para jubilarse. Será interesante ver en qué quedan las “graves” denuncias que la procuradora anunció en agosto de 2015 que había recibido en su contra. Ya Varela, como con Etchelecu, dijo (en agosto) que tenía la “plena confianza en el desempeño de su gestión y que va a salir bien de cualquier investigación”.
CINISMO. Con la Asamblea generalmente la ciudadanía espera mal y acierta. Ayer no fue la excepción. La comisión de Credenciales decidió que no va a empezar una investigación por las confesiones de Harry Díaz hasta que reciba una denuncia formal. Podemos estar de acuerdo con que eso dice la ley, pero ¿por qué no proponen al pleno modificarla? De esa manera se permitiría investigar las maleanterías de los magistrados sin tanto papeleo.
CONVENIENTES. Como los diputados dijeron que no empezarían a investigar hasta recibir denuncia formal, ayer mismo los magistrados Ayú Prado, Fábrega y De León mandaron una denuncia de seis páginas en la que le insisten a la Asamblea que Díaz sea citado y hasta piden que lo destituyan. Así de rápido deberían resolver los casos y bajar la mora judicial.
LA PERDIDA. Ahora que se calientan los motores para la escogencia del nuevo defensor del Pueblo, ¿dónde estará la señora Patria Portugal? No se nos ha olvidado que benefició a una familia con $450 mil en contratos, gastó $3 mil en un sillón de Ralph Lauren y $87 mil en una Lincoln Navigator, aprobó contratos para comprar juegos de abrecartas y bolígrafos a $150 cada uno y sombreros a $200, entre otras. ¿Qué pasó con el cargo de peculado que le formularon? ¿La destituyeron y con eso nos tenemos que dar por bien servidos?