INCOMODIDAD. La renuncia de Terrientes no solo se da en medio de la crisis del A(H1N1) como una muestra de su falta de responsabilidad y sensatez ante todo un país; lo que hay detrás es un roce con el presidente, porque Terrientes no solo llevó a una subalterna (que curiosamente también se despidió ayer del ministerio) al palco presidencial en fiestas patrias incomodando a los demás presentes, sino que también se fueron a ver el juego de Panamá este fin de semana a Chicago en medio de la crisis sanitaria y además la invitó a la inauguración del Canal, lo que al parecer acabó con la paciencia del presidente. Así las cosas, tuvo que irse. Qué mal momento.
EFICIENCIA. A propósito de las millonarias acera$, el alcalde explicó ayer que aprovecharán esas intervenciones para también hacer mejoras en la infraestructura hidráulica, eléctrica y de telecomunicaciones. ¡A este alcalde van a tener que ponerlo en el MOP y en el Idaan también, entonces!
A MEDIAS. La Alcaldía sigue quitando la publicidad exterior que está puesta en la servidumbre. Qué bueno, pero para acabar con ese juega vivo, que además afea la ciudad y nos cuesta plata (porque hay que pagarle a esos funcionarios que además podrían estar haciendo algo más productivo) lo que deberían hacer es poner a los dueños a quitar sus propios avisos, o al menos multarlos. De lo contrario, solo estamos haciéndoles un favor.
INCONGRUENCIA. Me quedó una duda en el tintero. ¿Vamos a ser la capital de la cultura, pero no tenemos un teatro nacional y al único teatro grande que funciona –el Anayansi de Atlapa– nadie ha sido capaz de arreglarle el aire acondicionado?