VAGOS. Ayer el director de Aseo no pudo terminar de rendir cuentas en la Asamblea porque los diputados, que fueron quienes lo citaron, no estaban presentes. La sesión se cayó por falta de cuórum. Había 19 diputados del mínimo, que era 36: sí, 19 de 71, y eso contando entre principales y suplentes. Ah, pero los diputados se la pasan repitiendo que nunca antes habían citado a tantos funcionarios como ahora… Así, cualquiera.
A MÁS. Ana Matilde Gómez pidió que no pongan en agenda estas comparecencias los jueves, porque ya ese día los diputados casi que no trabajan. No, diputada. Eso es abanicarles la vagancia. Lo que deberíamos es pedir que los diputados trabajen incluso los viernes, y ¿por qué no?, los sábados. Como el resto del país, que por cierto, la mayoría gana mucho menos que ustedes.
ESTRATEGIAS. Ayer apareció otra vez Juan Carlos Navarro, ahora dizque escuchando al alcalde y a un arquitecto por Pedasí, mientras desayunan en una fonda y hablaban de energía solar. Esa mala costumbre suya de mezclar la política con los negocios…
ALTANERITO. Sobre las fotos en la que aparece Franz Wever botando sacos y sacos de caliche en Río Abajo, el señor secretario de la Asamblea dijo que era un terreno privado, que eso no era pecado, que eso era problema de él con los vecinos (que fueron quienes presentaron las fotos por sentirse afectados), que si fuera en un lugar público él no se hubiera bajado personalmente… y que si acaso por ser caliche tenía que “comerse” el caliche. Perdón, perdón… que si acaso por ser figura pública tenía que “comerse” el caliche. Ups.
PODER. El que se ha puesto como chiquillo malcriado es Carlos Santana, el que compitió, pero dice que aún compite, con Miguel Salas para presidir la cada vez más sospechosamente codiciada comisión de Presupuesto. Ayer dijo que Salas se autoproclamó y que él espera que sus compañeros de bancada, que la mayoría son “honorables de verdad”, no festejen eso la próxima semana. Se espera guerrita el lunes…