Bob Esponja es homosexual. Esta controvertida afirmación fue realizada a finales de agosto por la Comisión nacional sobre asuntos para la defensa de la moral ucraniana y rápidamente se hizo eco en todo el mundo.
El estudio también analizó de cerca series como Los Simpsons, Padre de familia, Pokemón, Futurama y Teletubbies, siendo estos últimos los protagonistas de la primera gran discusión mundial sobre la sexualidad de los personajes de las cómicas para niños desde su primera transmisión el 31 de marzo de 1997.
Lo que llama la atención de estas “revelaciones” sobre los personajes es que son únicamente perceptibles para los adultos ¿Cómo, entonces, podría un niño verse afectado por una característica que no puede apreciar? ¿Estas afirmaciones no son más que prejuicios propios de los adultos? ¿Cuál es el rol de los padres en este tema?
En Panamá, justamente Bob Esponja y Dora la exploradora, son las cómicas más vistas por los niños.
El público de estas cómicas lo componen niños de entre 4 y 10 años, aunque muchos adolescentes reconocen que han visto más de una vez Bob Esponja, y que aprecian los colores, el ambiente y las inocentes ocurrencias de los personajes.
“En el caso particular de Bob Esponja, la sexualidad de Bob no es escandalosa, por lo que quizá ni siquiera se percaten de su preferencia”, comenta la psicóloga Thelma Lasso, quien entiende que el problema está en que los padres no se encuentren con ellos para explicarles qué está bien y qué está mal.
“Esos aspectos no están en el imaginario de los niños, sí en el de los adultos. Hay mucho prejuicio por parte de los mayores, sin duda”, asegura la socióloga Rubiela Sánchez. Está claro que la información que se emite es la misma, pero lo que varía es el receptor y la manera en que este la absorbe, de acuerdo co la formación que han tenido.
“Cuando nuestros niños están mirando una cómica no ven lo que nosotros vemos, porque no han recibido toda la información que nosotros, como adultos, hemos recibido”, explica Sánchez.
“Desde el momento que adquirimos la TV como forma de entretenimiento en casa, asumimos la responsabilidad de lo que ven nuestros hijos”, coincide Lasso.
La educación integral de la sexualidad debería ser aplicada desde antes que los niños ingresan a la escuela, de acuerdo con Sánchez.
Para la socióloga, Panamá está muy atrasado en este punto y persisten los tabúes en relación a todo lo que aborda “sexo”. Un claro reflejo de la escasa educación sexual que reciben nuestros niños es que Panamá es el segundo país de Centroamérica con mayores infecciones de VIH en relación a la población, después de Belice. El 22% de estas se da en jóvenes heterosexuales.
Sánchez explica que en nuestro país “el VIH no está exclusivamente en la población homosexual, sino sobre todo en la heterosexual”.
Y que es mentira que un niño o niña va a ser homosexual porque en su infancia miró los Teletubbies o a Bob Esponja.
A raíz del estudio, La Prensa decidió realizar un sondeo por las calles de la ciudad capital consultándole a padres y madres sobre la televisión y lo que miran sus hijos. De las 35 madres consultadas, ninguna tenía conocimiento del estudio sobre la sexualidad de Bob Esponja; 30 de ellas (85%) dijeron que no iban a dejar a sus hijos ver la cómica de nuevo, 8 (22.8%) se preguntaron en qué se basaron para deducir eso y 5 (14%) hicieron caso omiso a la investigación y dijeron que “son prejuicios de adultos”.
Ciara, madre de Damián, de tres años, explica que ella no deja a su hijo ver Bob Esponja porque lo considera “demasiado tonto”.
“No me gusta que lo mire porque me parece que no le aporta nada y es demasiado tonto. Además, ¿cómo podría un niño de tres años llegar a la conclusión que el personaje es homosexual?”, se cuestiona.