Donald Trump y Hillary Clinton concluyeron anoche el tercer y último debate de la campaña presidencial estadounidense, sumergiéndose en los asuntos fundamentales de la sociedad, bajo una atmósfera glacial, pero más cívica en la recta final de una agria campaña presidencial.
Sin embargo, en menos de 30 minutos, Trump retomó su estilo anterior e interrumpió en repetidas ocasiones tanto a Clinton como al moderador, Chris Wallace, de Fox News.
El debate, en la Universidad de Nevada en Las Vegas, arrancó, como en el segundo duelo el 9 de octubre y contra la tradición, sin un apretón de mano entre los dos rivales que buscan llegar a la Casa Blanca.
Pero el inicio de la velada se concentró en los asuntos de fondo: Corte Suprema, armas, aborto e inmigración.
Clinton defendió su postura a favor del matrimonio igualitario y el derecho al aborto, vistos con desdén en el mundo conservador.
Trump respondió señalando que, de ser presidente, designará magistrados conservadores al máximo tribunal estadounidense, actualmente en un empate 4-4 entre jueces progresistas y conservadores.
El magnate de 70 años también respaldó la Segunda Enmienda de la Constitución, que protege el derecho a poseer armas, y que, a su juicio, “está bajo asedio”.
Aunque también apoyó el derecho a las armas, Clinton dijo que eso “no está en conflicto con una regulación de sentido común” para controlar su acceso, acusando a Trump de estar en el bolsillo del lobby armamentista.
“Tenemos las leyes más duras y una enorme violencia con armas de fuego”, replicó Trump.
El contraste de posturas continuó en el tema migratorio, inyectado desde el inicio en la campaña especialmente por Trump, que propone construir un muro en la frontera con México y deportar a los 11 millones que viven clandestinamente en Estados Unidos.
Trump presionó a Clinton sobre el tema migratorio, acusándola de querer una política de “fronteras abiertas”, una descripción que ella rechaza fervientemente. “Las personas van a venir en grandes cantidades al país”, dijo Trump.
“Estamos recibiendo las drogas, y ellos el dinero. Necesitamos fronteras más fuertes”, dijo el empresario.
“Tenemos algunos hombres malos y vamos a sacarlos”, señaló.
Clinton, que apoya el intento del presidente Barack Obama por pasar una reforma migratoria, defendió la regularización de indocumentados.
“Así los empleadores no pueden explotarlos y reducir los salarios de los estadounidenses. Y Donald sabe mucho de eso”, dijo.
Clinton aseguró que su oponente republicano “explotó a trabajadores indocumentados”.
Trump no refutó la acusación, pero repitió su promesa de que, de resultar electo, deportará a millones de inmigrantes que viven sin autorización en el país. Señaló que el presidente Barack Obama también ha deportado a millones de inmigrantes.
Ciertamente, Trump contrató a una empresa que empleó a inmigrantes que estaban en el país de manera ilegal para las labores de construcción de la Torre Trump de Nueva York.
El magnate llegó a un arreglo sobre un proceso judicial relacionado fuera de la corte.
Trump dijo también que Clinton “quería construir el muro (fronterizo)”.
“Hillary Clinton luchó por el muro en 2006 o algo así. Pero nunca logra hacer nada, así que no se construyó”, dijo el empresario que representa al partido Republicano.
Como senadora, Clinton sí apoyó la Secure Fence Act (Ley de Valla Segura) de 2006, la cual autorizaba la instalación de una valla a lo largo de cientos de kilómetros de la frontera de Estados Unidos con México.
Pero sí se construyó. Cerca de mil 100 kilómetros (700 millas) de valla se instalaron durante el segundo mandato de George W. Bush y al inicio de primer mandato de Barack Obama.
La valla se colocó en áreas principalmente urbanas de la frontera.
No es el tipo de muro sólido que Trump ha prometido construir y a expensas de México. La valla tiene tramos abiertos y puertas para permitir que los propietarios de las tierras puedan tener acceso a sus tierras al sur de la cerca. Se sabe que los inmigrantes saltan o rodean la valla.
Trump llegó a la defensiva al último debate antes de los comicios del 8 de noviembre, golpeado en los sondeos por las acusaciones de conducta lasciva presentadas por varias mujeres tras la difusión de un video de 2005 en el que se jactaba de poder usar su fama para salirse con la suya con las mujeres.
En un momento de la discusión, cuando hablaban sobre temas de seguridad y diplomacia, Trump dijo que el presidente ruso Vladimir Putin “no tiene ningún respeto” por Clinton o el presidente Barack Obama, a lo que ella respondió que la razón es que él “prefiere tener una marioneta como presidente de Estados Unidos”.
Clinton indicó que “17 agencias estadounidenses de inteligencia “han responsabilizado a Rusia por invadir correos electrónicos estadounidenses y repasado esa información al sitio WikiLeaks.
Por eso, Clinton desafió a Trump a condenar la iniciativa rusa, pero el millonario dijo que, aunque condenaba invasiones de correos electrónicos, “ella no tiene idea si fue Rusia o China o alguien más”.
“Nunca he visto a Putin. No es mi amigo”, dijo Trump.
Trump se rehusó nuevamente a prometer que aceptaría una eventual derrota el 8 de noviembre, en caso de que los estadounidenses eligieran a Hillary Clinton como la mandataria 45 del país.
El candidato republicano dijo que “lo veremos en su momento”.
Esa fue su respuesta a la pregunta específica del moderador Chris Wallace sobre si se apegaría a la tradición estadounidense de que el perdedor en las elecciones conceda la derrota ante el presidente electo.
Cuando Wallace volvió a presionarlo, Trump respondió nuevamente que “los mantendré en suspenso”.
Trump ha argumentado que la prensa nacional intenta amañar las elecciones. Nuevamente aseguró, sin evidencia alguna, que “millones” de votantes registrados “no deberían estar registrados”.
Insinuó que Clinton sería una presidenta ilegítima debido a su uso de un servidor privado de correos electrónicos cuando fungió como secretaria de Estado. Señaló: “Nunca se le debió permitir que se postulara”.
Clinton dijo, por su parte, sentirse “horrorizada” de tener por delante a un adversario en una campaña electoral que no cree en el sistema electoral.
Trump “denigra y hunde nuestra democracia. Yo me siento horrorizada de que alguien que es candidato por uno de los dos mayores partidos del país adopte una posición como ésta”, expresó Clinton.
Agregó que “esa no es la forma en que nuestra democracia funciona”, y apuntó que los candidatos “hemos aceptado los resultados, incluso, cuando no nos gustan. Es lo que debemos esperar de cualquiera que esté en este debate”.



