Manifestantes que invadieron ayer el Parlamento iraquí para protestar contra la incapacidad de los políticos para aprobar un nuevo gobierno abandonaron el edificio, en la Zona Verde de Bagdad, donde se ubica la mayoría de los ministerios y embajadas.
Miembros de la milicia del jefe religioso chiita Moqtada Sadr, pidieron a los manifestantes que abandonaran el lugar, seis horas después de que estos entraran. Algunos saquearon parte del edificio, mientras otros les pedían a gritos que actuaran “pacíficamente”, e intentaban evitar los destrozos.
Las protestas degeneraron al enterarse los manifestantes que los diputados no se habían puesto de acuerdo, una vez más, para la aprobación de un nuevo gobierno de tecnócratas propuesto por el primer ministro Haider al Abadi.