CONFLICTO. UN CUARTO DE SIGLO DE LA INCURSIóN ALIADA EN IRAK

Una tormenta de 25 años

La operación Tormenta del Desierto relanzó la posición de EU como potencia beligerante en los conflictos internacionales.

Una tormenta de 25 años
Soldados iraquíes defienden posiciones contra miembros de Estado islámico. El país es un polvorín inestable desde 1991.

Si algún espectador desprevenido hubiese encendido la televisión el 17 de enero de 1991 habría pensado que se transmitían los atrasados o despistados festejos de año nuevo en algún país al otro lado del mundo.

Haces de luz cruzaban las pantallas, rayos y destellos iluminaban el cielo nocturno de alguna ciudad. Los estallidos que se escuchaban no eran muy diferentes a los de los fuegos artificiales.

Pero aquello distaba de ser una celebración.

Se trataba de un bombardeo sobre Bagdad, capital de Irak, ordenado por una coalición de países liderada por Estados Unidos, para presionar al régimen de Sadam Husein a abandonar Kuwait, pequeña y colindante nación del golfo Pérsico, rica en petróleo a la que sus tropas habían invadido casi medio año atrás.

Han pasado 25 años de aquel evento que marcó un antes y un después en la historia de Oriente próximo y redefinió el papel de Estados Unidos en el mundo unipolar surgido tras el fin de la guerra fría, el hundimiento del campo socialista, su supremacía bélica como una forma de liderar, influir y definir las relaciones internacionales, que de alguna manera ya había ensayado con la invasión a Panamá, apenas un año antes.

MOTIVOS

A mediados de 1990, el régimen de Sadam Husein, antiguo aliado de Occidente contra Irán, había invadido Kuwait, acusando al colindante emirato de robarle petróleo y bajo el pretexto de “liberar” al pequeño territorio de sus gobernantes y “recuperarlo” dentro de las fronteras que, alegaba el régimen iraquí, habían sido suyas antes de las particiones arbitrarias efectuadas por las potencia occidentales a comienzos del siglo XX.

También había un trasfondo en la competencia por el mercado de petróleo y deseo de un acceso ampliado, por parte de Irak al golfo Pérsico.

Las Naciones Unidas y la llamada comunidad internacional habían instado al régimen de Sadam a abandonar Kuwait. La diplomacia, las negociaciones, las presiones y las sanciones contra Bagdad no parecían haber llegado a ningún lado.

Estados Unidos, respaldado por una coalición internacional donde destacaban el Reino Unido y Arabia Saudita, decidieron lanzar una operación militar a gran escala. Se le llamó a esta operación Tormenta del Desierto”.

En Washington gobernaba entonces George H.W. Bush, el mismo mandatario que había ordenado la invasión a Panamá. “El mundo no puede seguir esperando”, dijo entonces, sobre la crisis. iraquí.

Irak contraatacó, entre otras formas, con lanzamientos de misiles Scud a Israel, para tratar de involucrarlo en la guerra, táctica que no funcionó.

Uno de los temores, que precipitaron la acción aliada, fue que la situación de Kuwait se desbordara hacia Arabia Saudita, un aliado clave de Estados Unidos en la región.

TÁCTICAS

Otra de las características de esta guerra fue su despliegue tecnológico.

Basada principalmente en ataques aéreos nocturnos para tratar de debilitar a las fuerzas iraquíes, las cuales eran consideradas las cuartas más poderosas del mundo, el general Norman Schwarzkopf, comandante estadounidense de la operación, hizo un uso intensivo de las misiones aéreas.

Algunos de estos armamentos habían sido ya probados en Panamá, como los aviones furtivos F-117 y los helicópteros artillados Apache.

La otra característica es que fue la primera guerra televisada “en vivo” y la cadena CNN, con su corresponsal Peter Arnett, fue la estrella de entonces.

En febrero de 1991 se puso fin a la Tormenta del Desierto, se logró la salida de Husein de Kuwait y un debilitamiento de su capacidad bélica, la sujeción a sanciones internacionales. Nada de esto sería suficiente.

GUERRA SIN FIN

Tras los ataques de Al Qaeda a Estados Unidos en 2001, Irak volvió a quedar en la mira de EU.

Y eventualmente a una nueva invasión masiva, que ocurriría en 2003, que terminaría con el derrocamiento y ejecución de Sadam y una guerra civil.

Aunque la guerra terminó formalmente en 2011 y hay un precario gobierno y unas fuerzas armadas propias, el país, destrozado, ha terminado siendo el escenario de grupos cada vez más radicales, como el Estado Islámico.

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