“¡Esta gente está enferma!”, dijo ayer, el presidente estadounidense Donald Trump al descargar su ira por el procedimiento de destitución que amenaza su permanencia en la Casa Blanca, en una entrevista telefónica en la que no escatimó ataques, insultos y teorías de conspiración.
Trump eligió el programa de televisión Fox & Friends, uno de sus favoritos, para expresar su frustración tras una serie de audiencias públicas en el Congreso sobre el caso ucraniano, en las que los testigos, incluidos varios diplomáticos, presentaron numerosas pruebas contra él.
Durante 53 minutos, en una catarata de comentarios a veces incoherentes, Trump mostró cuánto le ha molestado el proceso que puede dejar un rastro indeleble en su mandato. Criticó los testimonios como un “sinsentido total” y dijo que disfrutaba la oportunidad de defenderse. “Francamente, quiero un juicio”, dijo, refiriéndose al resto del procedimiento.
Si la Cámara de Representantes, controlada por la oposición demócrata, aprueba votar una acusación en contra del presidente, dependerá del Senado, dominado por los republicanos, juzgarlo. Para destituirlo, la Cámara Alta necesita una mayoría de dos tercios.
Los demócratas culpan a Trump de presionar a Ucrania, incluyendo la congelación de $400 millones en ayuda militar, para que investigara a Joe Biden, potencial contendiente suyo en los comicios de 2020, cuyo hijo Hunter integraba el directorio de una empresa de gas ucraniana cuando su padre era vicepresidente de Barack Obama.
