El Proyecto de Ley 018, que establece un registro voluntario para las personas concebidas pero no nacidas, pasó el primer debate de la Comisión de la Mujer, el pasado jueves 20 de febrero.
De los 11 artículos originales, quedaron 8.
El primer debate de la Comisión de la Asamblea Nacional transformó que el registro en lugar de obligatorio, sea voluntario.En otro cambio, se determina que esta legislación no modifica lo relativo al aborto como está regulado en el Código Penal panameño.
La principal oposición al Proyecto 018 es su carácter inconsulto. Un tema tan delicado debía convocar a todos los grupos de mujeres, gremios vinculados al tema, como los especialistas de bioética y filósofos, médicos, psicólogos, juristas, trabajadores sociales, antropólogos, teólogos. representantes de todas las congregaciones religiosas del país, y a todos los ciudadanos. Este es un debate que merece una larga discusión nacional, ya que se trata de algo tan fundamental como la definición de la vida y la creación de un estigma a las madres que perdieron un embarazo.
La idea de registrar personas concebidas pero no nacidas no es nueva, ni es panameña. Desde que en 1973, la Corte Suprema de Estados legalizó el aborto, grupos de corte religioso han buscado la forma de darle la vuelta a ese derecho constitucional. Se establecieron en los Estados más conservadores medidas muy restrictivas a las clínicas ginecológicas, se prohibió la educación sexual en las escuelas públicas y se restringió el acceso a los anticonceptivos. También se estableció un registro para personas concebidas pero no nacidas, cuyos datos persiguen a las mujeres. A donde sea que estén, a donde vayan, hagan lo que hagan.
Este proyecto de ley tiene otros aspectos sumamente imprácticos. Por ejemplo, exigen que los hospitales o instalaciones de salud mantengan por 72 horas los restos de la “persona concebida” pero no nacida. Sin importar la “edad” de gestación. Las morgues de este país están llenas a capacidad, no tienen el espacio para estos propósitos. Esta norma sería desastrosa para las clínicas de fertilidad que inseminan múltiples óvulos para que nazca efectivamente un bebé.
El trauma familiar de una mujer o incluso una niña que haya tenido que abortar el producto de una violación o un incesto, terminaría siendo público y la perseguiría toda su vida y a todos sus seres queridos. Al igual que a la mujer que perdiera un embarazo por accidente o enfermedad. ¿Qué gana el Estado recordando a las mujeres que tuvieron hijos no nacidos? El Estado no gana nada, pero los grupos religiosos ganan el argumento de que el aborto (y la anti concepción) es un asesinato, y por lo tanto hay que estigmatizar más a las mujeres de este país.
Las modificaciones al proyecto son cosméticas, ya que cambiar el registro a voluntario es abrir la puerta a la arbitrariedad y a las presiones sociales. Qué mujer en una cama de hospital en estado convaleciente y emocionalmente afectada puede negarse ante la “sugerencia” de registrar al no nacido? Que una idea tan insensible contra las mujeres más vulnerables y en el estado físico emocional más delicado, haya sido aprobada en primer debate en la víspera del Carnaval es un ultraje que no tiene nombre.
