Un policía murió y otro resultó herido, ayer, después de que un vehículo los embistiera en uno de los accesos al perímetro vallado del Capitolio de Estados Unidos, que fue blindado y está bajo alerta máxima, tres meses después de la violenta toma perpetrada por seguidores del expresidente Donald Trump, el 6 de enero.
El incidente de ayer se produjo cuando el sospechoso atropelló a los dos agentes que custodiaban la barrera norte del Capitolio, indicó la jefa de la policía del Congreso, Yogananda Pittman.
El sospechoso salió del vehículo con un cuchillo en la mano y no respondió a las advertencias verbales que le hicieron los agentes presentes en el lugar, tras lo cual los policías le dispararon.
“Uno de nuestros agentes sucumbió a sus heridas”, dijo Pittman en una rueda de prensa, sin identificar al agente fallecido.
Al cierre de esta información, las autoridades no habían publicado información alguna sobre el conductor del vehículo, que según medios estadounidenses murió en el ataque. Hasta este momento no consideran el incidente como un acto relacionado con el terrorismo e indicaron que no existe una “amenaza en curso”.
El hecho “no parece estar relacionado con el terrorismo, pero tenemos que seguir investigando para ver si hay algún vínculo de ese tipo”, indicó a los periodistas Robert Contee, el jefe de la policía del Distrito de Columbia. “Necesitamos entender la motivación detrás de este acto sin sentido”, agregó.
Las imágenes de televisión mostraron un coche azul que se había estrellado contra la barrera de seguridad de unas de las calles que lleva al Congreso. También mostraron a dos personas en camillas, que parecían ser los oficiales heridos.
Tras lo ocurrido, el Capitolio y los edificios adyacentes fueron cerrados. De todas formas, el Congreso estaba en receso por Semana Santa, por lo que había menos personal en el lugar.
Desde los incidentes de enero, cuando murieron cinco personas, incluido un agente de la policía del Capitolio, los altos mandos de seguridad han advertido que existe la amenaza de grupos de extrema derecha y de seguidores de Trump.
Tras el asalto al Congreso, las autoridades erigieron una barrera y cerraron un amplio perímetro en torno al Capitolio, pero en los últimos días comenzaron a reducir la zona vallada y abrir el tránsito.
Tras el atropello se movilizó un importante contingente de agentes de la guardia nacional y de vehículos en el lugar y un helicóptero aterrizó en el área.
