La Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP25) es la reunión más importante de líderes políticos, empresariales, científicos y diplomáticos que, junto con activistas climáticos de todo el planeta, buscarán rescatar el Acuerdo de París de 2015 para disminuir los riesgos de las peores amenazas por el cambio climático.
Las metas del Acuerdo de París son claras: usando como año base 1990, cada país deberá reducir en 45% sus emisiones de gases de efecto invernadero para 2030. Además, para 2050 los países firmantes se comprometen a que todas sus actividades económicas serán carbono neutral, es decir, que toda contaminación de gases de efecto invernadero que produzcan será compensada por otra actividad que evite que la atmósfera reciba más contaminación neta.
El gran eje del debate de la COP25, que se desarrolla en Madrid, es la forma de hacer viable el artículo 6 del Acuerdo de París, que establece la compra y venta de bonos de carbono para compensar el exceso de emisiones, negocio en el que Panamá tiene mucho que ganar.
Los países que pueden vender bonos de carbono son los que tienen bosques y ecosistemas sanos, adoptan importantes medidas de eficiencia energética y una gestión ambiental responsable.
Panamá tiene bosques en Darién, Colón, Coclé, Panamá este, Chiriquí y Bocas del Toro, que se pueden conservar. Además, tiene cientos de miles de hectáreas que pueden ser reforestadas y miles de kilómetros de costas en los que se pueden desarrollar estrategias de carbono azul, es decir, la conservación y recuperación de manglares, arrecifes de coral y pastos marinos, que secuestran mucho más carbono que los bosques terrestres.
Por otro lado, Panamá puede migrar hacia una matriz energética más sostenible (solar, eólica y biogas) de la que utiliza hoy.
La creación de un mercado de bonos de carbono podría ser un buen negocio para el Centro Financiero Internacional, ya que desde Panamá se podrían monetizar los bonos de los países de la región. Sería ideal que los barcos que pasan por el Canal o los aviones que usan los aeropuertos internacionales panameños también compraran bonos de carbono para mitigar sus emisiones.
Como somos un país que puede ser ganador de una buena negociación ambiental internacional, la administración de Cortizo debería prestarle mucha atención a este tema, y, quizás, conformar un grupo de alto nivel que, en colaboración con los ministerios de Ambiente y Economía y Finanzas, establezcan una propuesta de política de Estado para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París y maximizar las oportunidades de desarrollo e inversión que Panamá puede obtener de los nuevos mercados verdes, y de la lucha global contra el cambio climático.
Este año le correspondía la conferencia a Chile, país que la cedió a España por las protestas que ocurren en ese país. La próxima COP, la 26, será en Reino Unido y allí se redefinirán los mandatos del Acuerdo de París.
América Latina necesita una voz de liderazgo en este tema, y tal vez, hasta la oportunidad de tener otra COP en la región. Panamá puede llenar estos espacios.
