El presidente estadounidense Donald Trump reaccionó ayer con gran prudencia a las amenazas de Corea del Norte de anular la cumbre prevista con Kim Jong Un.En un regreso a la tradicional retórica encendida, tras meses de acercamiento diplomático, Corea del Norte dijo ayer que el encuentro histórico previsto para mediados de junio en Singapur será anulado si Washington le sigue pidiendo que abandone unilateralmente su arsenal nuclear.
“Nada nos ha sido notificado, no hemos oído nada (...) Ya veremos qué pasa”, señaló desde el despacho oval Trump, quien se ha abstenido de tuitear sobre este tema las últimas 24 horas.
“Ya veremos”, repitió el presidente que no oculta, desde hace varias semanas, su entusiasmo y optimismo sobre este encuentro inédito con el hombre fuerte de Pionyang.
Si el Gobierno estadounidense “nos arrincona y nos pide unilateralmente abandonar nuestras armas nucleares, no vamos a tener ningún interés en las conversaciones y vamos a tener que reconsiderar si aceptamos la futura cumbre”, declaró el viceministro de Relaciones Exteriores, Kim Kye Gwando.
Pionyang también anunció que canceló unas conversaciones de alto nivel previstas entre sus delegados y los de Seúl.