El papa Francisco visitó una mezquita en Azerbaiyán ayer y dijo a los líderes de distintos credos que nunca se debería usar a Dios para justificar el fundamentalismo. “Desde este sitio tremendamente simbólico, un clamor del corazón se eleva una vez más: ¡No más violencia en nombre de Dios! Que Su santísimo nombre sea adorado, no profanado ni permutado como mercancía a través de formas de odio y oposición humana”, pidió el Pontífice.
“No puede usarse a Dios para intereses personales y fines egoístas; a Él no se le puede usar para justificar ninguna forma de fundamentalismo, imperialismo o colonialismo”, declaró Francisco en una alocución dirigida a líderes musulmanes, cristianos, judíos y de otras religiones.
La visita a Azerbaiyán, cuya población de 9 millones de habitantes es mayormente musulmán chií, marca la primera vez que el papa hace ese ruego desde la sala de oración de una mezquita, en presencia de los representantes de otras religiones.
La primera visita que realizó Francisco en su visita de ayer a Bakú, la capital azerbaiyana, fue a una moderna iglesia en donde ofició una misa para unos 700 católicos, según cifras del Vaticano. Los católicos de este país rico en petróleo y gas y fronterizo con Rusia, Irán y Turquía son, en su mayoría, extranjeros, incluyendo a personal de embajadas, a trabajadores de casas particulares y de algunas industrias del petróleo y gas.
“Ustedes son un pequeño rebaño que es muy precioso a los ojos de Dios”, dijo Francisco a la congregación en la homilía. “Valentía. Sigan adelante sin miedo”, agregó.
También rindió homenaje a los cristianos que fueron perseguidos por los comunistas en la era soviética. “Aquí la fe, tras años de persecución, ha logrado maravillas”, remarcó el papa.
