El alcalde de Nueva York, Eric Adams, prometió mejorar la seguridad en la mayor ciudad de Estados Unidos. Pero las primeras tres semanas de su mandato estuvieron marcadas por la violencia armada.
El viernes, un policía de 22 años murió y otro resultó gravemente herido en un tiroteo en el barrio de Harlem.
“Es nuestra ciudad contra los asesinos”, dijo el alcalde el viernes por la noche desde el hospital al que fueron trasladados los oficiales, que respondieron a una llamada de una madre enfrentada a un hijo abusivo.
Entre la violencia reciente, un incidente marcó particularmente los ánimos: una niña de 11 meses resultó herida en la mejilla por una bala perdida en el Bronx.
“Voy a implementar un plan real esta semana cuando hable con la gente de Nueva York, y vamos a abordar las causas fundamentales” del crimen, prometió Adams, ayer en CNN.
Además de la proliferación de armas, la pandemia y sus consecuencias sociales y económicas alimentaron la violencia. Adams se prepara para negociar el nuevo presupuesto de la ciudad y planea mantener a la policía y su presupuesto de más de $5 mil millones por fuera de las medidas de austeridad.
En 2021 la Policía registró 488 homicidios en esta ciudad de 9 millones de habitantes, 4.3% más que en 2020.
Jeffrey Butts, del John Jay College of Criminal Justice, dijo que hace 25 años la cifra de homicidios era cuatro veces mayor. Butts dice no estar de acuerdo con el principio de “desfinanciar a la policía”, pero sostiene que asignar “más fondos a la policía no es una respuesta adecuada”. “¿Para qué se usarán los fondos? ¿Cuál es la estrategia?”, apuntó.

