El yihadista maliense juzgado en la Corte Penal Internacional (CPI) por la destrucción de mausoleos catalogados como Patrimonio Mundial de la Humanidad en Tombuctú se declaró culpable y pidió perdón ayer, haciendo un llamado a los musulmanes del mundo a no imitar sus actos “diabólicos”.
Es la primera vez que un acusado se declara culpable ante la Corte Penal Internacional de La Haya, tribunal internacional permanente que juzga crímenes de genocidio, de guerra y de lesa humanidad.
Los expertos esperan que el juicio contra Ahmad al Faqi al Mahdi, el primero contra un presunto yihadista y que inaugura también los procesos por el conflicto en Malí, envíe un “mensaje contundente” sobre el pillaje y la destrucción patrimonial en todo el mundo.
La acusación va a requerir una pena de entre 9 y 11 años de cárcel, afirmó un miembro de la oficina de la fiscalía. El acusado se comprometió a no apelar si la pena se “mantiene en esa escala”, dijo por su parte Jean-Louis Gilissen, uno de sus abogados. El juicio debe durar en principio una semana, indicaron los jueces.
Ahmad al Faqi al Mahdi, un hombre con gafas, nacido hacia 1975, está acusado de ser miembro de Ansar Dine, un grupo yihadista vinculado a Al Qaida en el Magreb Islámico (AQMI).
Como jefe de la brigada islámica de la moral, el acusado habría ordenado y participado en los ataques contra los mausoleos de la capital maliense de Tombuctú, destruidos a golpe de pico, azada y punzón.

