El grupo terrorista Estado Islámico (EI) logró recuperar ayer, tras violentos combates, la ciudad siria de Bukamal, fronteriza con Irak y último bastión urbano de los yihadistas, dos días después de que la retomaran las fuerzas progubernamentales.
En el plano diplomático, los presidentes, el estadounidense Donald Trump, y el ruso, Vladimir Putin, coincidieron en que no hay una “solución militar” para la guerra que azota Siria desde hace seis años una vez se venza a los yihadistas.
Las fuerzas del régimen sirio, con apoyo de la aviación rusa, habían anunciado el jueves la reconquista de Bukamal. Pero ayer el “EI reconquistó totalmente Bukamal”, informó el director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), Rami Abdel Rahman.
Según Rahman, las fuerzas del régimen y las milicias aliadas están ahora a uno o dos kilómetros de la periferia de la ciudad.
El avance yihadista se produce tras una contraofensiva y una serie de emboscadas que permitieron al EI recuperar casi la mitad de esta estratégica ciudad del este de Siria el viernes.
Tras un ascenso fulgurante en 2014 y la conquista de amplios territorios en Siria e Irak, el EI vive el hundimiento de su “califato”. En ambos países perdió todas las ciudades que había llegado a controlar, excepto Bukamal.
También ayer, del lado iraquí de la frontera, las fuerzas gubernamentales lanzaron la ofensiva contra el último reducto yihadista del país, recuperando una decena de localidades en la zona. El objetivo principal es retomar Rawa, última localidad iraquí controlada por los combatientes del EI.
“Las tropas continúan su avance”, aseguró el general Abdelamir Yarallah, encargado de las operaciones.
El grupo terrorista acumula varias semanas consecutivas de pérdidas en Siria, mientras que el régimen del presidente Bashar al Assad, respaldado por Rusia, ha podido recuperar el control de un 52% del país.
Mientras, la rebelión contra Al Assad es ya casi inexistente, tras haber perdido numerosos bastiones. Sus diferentes facciones se concentran principalmente en la provincia de Idlib, fronteriza con Turquía.
Pero aún hay que hallar una solución política al conflicto, que dejó más de 330 mil muertos y millones de desplazados y refugiados.
Según el OSDH, al menos 26 civiles murieron por disparos de artillería y bombardeos rusos en dos campos de desplazados del este de Siria desde el viernes, la mayoría de ellos en campos de desplazados, por bombardeos.
El conflicto sirio empezó en 2011, con la represión por el régimen de protestas en su contra, y fue haciéndose más complejo al implicarse países extranjeros y grupos yihadistas en un territorio cada vez más dividido.
