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‘Yo brillo en la pandemia… por mi ausencia’

La cada vez más pisoteada transparencia habla hoy de sus violadores, incluidos nombres y apellidos, y de lo sola que ha quedado en un país donde cada vez reina más la opacidad.

‘Yo brillo en la pandemia… por mi ausencia’
Roberto Cisneros - LP

¿Cómo quedaste metida en asuntos del gobierno, señora Transparencia? ¿O es señorita?

Señora y ultrajada. Soy parte de una gran familia. Mis hermanas, la separación de poderes y la independencia judicial, me metieron en esto.

¿Qué representas tú para el panameño promedio?

No mucho. No pueden entender la luz cuando solo han vivido en la oscuridad. La gran mayoría dice entender lo que significo, pero solo hasta que es un tema que los afecta. Ahí, se van con la opacidad. La conveniencia, como todo en Panamá.

Y, ¿qué significas para los políticos?

Un cadáver que apesta en su jardín de rosas, donde todo es lindo hasta que alguien pregunta. Pecado contra los funcionarios, que se juran los dueños de esta finca privada llamada Patria.

¿Hay forma de que llegues más a los panameños, que te conozcan mejor?

Claro. Pero está vetada. Es la educación. Cuando empiezas a conocer tus derechos, te conviertes en un ciudadano. Pero un ciudadano pide cuentas. Y al gobierno la democracia lo incomoda.

¿A quiénes incomodas más?

A todos los políticos, pero hay unos que se ofenden más. Como los diputados, que todavía ocultan lo más básico, que son las planillas, y además son los más ofendidos cuando los emplazan. Luego vienen los ministros, que les da alergia mostrar lo que alegremente en secreto firman.

¿Quién más está en esa lista?

El presidente. Los presidentes son los tipos que más esconden. Porque no olvides que Cortizo no es el único que le ha dado por declarar secretas las actas del Gabinete. También lo hicieron Mireya, Martín y Varela en Tocumen. Y no te olvides que Pérez Balladares, el vacunado VIP, nunca quiso contar cómo gastó sus partidas discrecionales. Hasta ramos de flores, televisiones y cucharitas de plata hubo, cortesía tuya y mía.

¿Qué te parece tener un presidente de la Asamblea sin visa a Estados Unidos?

La visa no te la quitan por ser buen samaritano. Una transparente muestra de por qué seguimos en las listas.

¿Saldremos de ellas?

¿Ya viste la primera condena por blanqueo? ¿Ya sacaron la UAF de la Presidencia? Es una lista de 15 condiciones que ni Héctor Alexander se sabe. Ya todo el mundo sabe cómo es Panamá… Los únicos que siguen sin verlo son los panameños, para quienes la culpa siempre es de otro. Sin mí no van a llegar a ningún lado.

¿Qué te tiene indignada?

¿Tú oíste en estos días a Juan Antonio Ducruet decir que no se puede gobernar con una cámara al frente, como si fuera un reality show? Todo lo contrario: deberían gobernar como si tuvieran la cámara al frente. No una, 10. Especialmente poniendo una debajo de la mesa.

¿Qué otra cosa te tiene molesta?

Indignada, más que molesta. Todos los días me burlan con algo nuevo, y nunca pasa nada. Mira el viaje ese del Seguro Social por la licitación de los $168 millones. ¡Cínicos! Pero por otro lado, más de un año demoró Rigoberto González en decir que el viaje lo pagó esa empresa. Ojalá no lo estemos perdiendo.

Y eso de los viajes es usual. También lo hicieron para promover el cannabis.

Exacto, porque lo poco bueno lo contaminan. Ese fue Rubén Arosemena, que lleva años vendiéndose como activista… y resulta que trabaja para una de las empresas interesadas. Demasiado descaro.

¿Alguien más te tiene indignada?

Gerardo Solís. Es la Contraloría que menos ha controlado. Se la pasan cuidándole las espaldas a los copartidarios. Pero para el público, pan y circo. ¿Qué es eso de jueves de refrendo? Que haga un miércoles de transparencia, pues, y publique la auditoría de Panama Ports. Y la de los jamones del IMA. Y la de la Asamblea: la misma que lo sentó en ese trono.

Ese acto de Panama Ports, ¿qué tan transparente fue?

Transparentemente descarado. Lo único transparente ahí fue el descaro de los que negociaron. Si a eso se le puede llamar negociar. Empezando por Julio de la Lastra y José Alejandro Rojas.

A propósito, ¿tú sí tienes idea de qué hace Rojas?

Sí. Lo que no quieren que se sepa. Debería llamarse Rojas Papardini, siempre en la papa de las negociaciones. Y ojo, que el primo hermano es el representante legal de la minera en su negociación con el gobierno. Otro acto que pinta tan opaco como el de Panama Ports. Y como lo fue el hospital modular. ¿Cómo así que uno de los que licitó dijo que no licitó, y Solís insiste en que todo se hizo bien?

El que se jacta de transparente es José Gabriel Carrizo…

Sí, yo creo que él buscó mi significado en el diccionario de antónimos. En Penonomé ya no hablan del vice; hablan del nuevo rico.

Por falta de transparencia, ¿se debería perder el cargo?

Si lo haces nos quedaríamos sin gobiernos. Por los que lo hacen y los que, calladitos, los ven hacer.

¿Qué tanto la pandemia justifica la opacidad?

Yo brillo en la pandemia… por mi ausencia. Aquí no se sabe cuánto se ha gastado, cómo… porque se amparan en el estado de emergencia, que te apuesto lo que quieras, van a terminar en 2024. Mientras, los empresarios guardan cómplice silencio y hay funcionarios volviéndose ricos de la noche a la mañana… Y si no, pregúntale a Leonardo Labrador y la esposa recién graduada que, como otros, no entienden ni la definición de conflicto de interés. Cuando tienes a dos médicos del Minsa inventando una regulación para hacer un negocio, estamos en la lama. Eso, sin contar los socios secretos de las empresas que contrata el gobierno.

Hablando de secretos, ¿cómo ves el caso de la vacunación clandestina?

No sé si es más oscura la vacunación o el resultado de la investigación. Pero si no hubo transparencia ni con el caso Senniaf, ¿qué podemos esperar del resto?

Si figuraras en una cartilla de boxeo frente al PRD, ¿quién ganaría?

El conteo va por 9. Ya no me levanto.

Pero, ¿aquí no había una autoridad que te defendía, la Antai?

Paso.

Insisto.

Quítale la segunda “a”: Anti. Y juntos somos Anti Transparencia.

Y también debería defenderte la Corte, a través de los habeas data…

Sí, pero lo hacen a su conveniencia. Y la mayoría de veces, sus fallos son fallas. Además, aunque fallaran a favor mío, tampoco hay consecuencias por incumplirme. Y si no, mira las islas de Mello Alemán. O las auditorías a Yanibel Ábrego. Esa Corte es de todo menos de justicia.

Y Hernán De León se quiere reelegir: el Pacto de Estado lo puso en la lista.

Para que veas los transparentes intereses de sus miembros. Qué desilusión Alianza Pro Justicia, que no se paró de la mesa. Del Colegio de Abogados, Conep y Conato no esperaba nada, pero, ¿de ellos?

Hablando de Yanibel, háblame de la transparencia de Rómulo Roux.

Aún estoy esperando que hable de Panama Ports, la minería, la plata de Odebrecht que llegó a sus cuentas y la ley que devolverá el 100% de la inversión en crédito fiscal a los inversionistas turísticos. ¿Recuerdas cuando hablábamos de la conveniencia de la transparencia? Su lealtad es con la firma, no con el país…

¿Les falta más transparencia a los partidos?

¿Más? Y, ¿cuándo lo han sido? Búscame al primero que no se haya cogido la plata de los subsidios o que la reporte como dicta la ley. Con todo lo que se han gastado en capacitaciones, deberíamos tener doctores en democracia. ¿Dónde están?

Y, ¿no es el Tribunal Electoral, en ese caso, el que te debería proteger?

Teóricamente sí, pero no te olvides de que las reformas al Código Electoral las hacen los mismos partidos.

También hay una ley que en teoría te promueve y protege: la Ley 6 de 2002.

Sí. Está lejos de ser perfecta y necesita actualizarse, pero era un buen inicio. El problema es que hecha la ley, hecha la trampa, y los bellacos se agarran de eso para hacer sus chanchullos.

Reformarla en esta Asamblea, ¿sería buena o mala idea?

Con esta Asamblea, sería la mejor excusa para terminar de enterrarla.

Yo tenía fe en Harley Mitchell…

Yo también. Como alguna vez la tuve en Ángela Russo, que ha terminado siendo la peor de las decepciones.

¿Nadie te ha decepcionado más?

Héctor Alexander. Está transparentemente desconectado de la realidad. Lo ignoran más que a mí y a Iván Eskildsen juntos. Y eso es mucho decir. ¡Ah!, pero se da el tupé de molestarse cuando lo cuestionan en la Asamblea.

¿Quién es transparente?

Paco Sucre, transparentemente devoto de la bota. Y Zulay Rodríguez. No se guarda nada. O mentira… ¿dónde están el oro y el enano? Y, ¿sabes quién más? Raúl Pineda, el resocializado más exitoso que llena su planilla de resocializados para darles segundas oportunidades. O Tito Afú: nadie más transparente que él. Pero… lo salvó Santa Librada.

Y, ¿Benicio Robinson?

Sus bates son tan transparentes que nadie los ve. Mejor cámbiame esa respuesta: todos son transparentes. Pero solo a la hora de jactarse y poner placas en las obras que hacen… con la plata de todos.

¿Qué te parecen esos retos por la transparencia que firman los candidatos antes de cada elección?

Todo sea por los votos. Para elecciones soy la más popular... Después no me mandan ni un sticker por Whatsapp. Ahí hay más de 10 proyectos dizque para darme mi lugar, estancados en la Asamblea. Por lo menos en la última vuelta, el FAD no firmó el reto. Al menos sabíamos que iban a ser transparentemente opacos.

Declaración jurada de bienes patrimoniales, ¿tú sí crees en ellas?

Si no son auditadas, no las actualizan cada año ni las hacen públicas en un sitio donde cualquiera tenga acceso, no. O sea, no creo del todo en ellas.

¿Viste el último informe de Transparencia Internacional sobre los parlamentos opacos de América?

A mí me dio pena. La que le debería dar a los diputados saber que solo Honduras, Bolivia y Venezuela están peor que nosotros. Aunque nosotros estamos incluso peor que ellos en leyes de transparencia. En eso quedamos peor que Ameglio en las últimas elecciones. Y claro, aquí los diputados se niegan a pasar la ley de conflicto de intereses, porque sería una piedra en el zapato para sus bribonadas.

¿Cuánta de la responsabilidad recae en los ciudadanos?

Tienen lo que eligen porque regalan su voto por un saco de cemento, por un nombramiento o para que se le dé la espalda a la justicia y así poder seguir haciendo grandes negocios.

¿El gobierno pasado fue más transparente que este?

Diría que fue menos opaco.

También tuvo secretos…

Pero los supimos después con los Varela Leaks. Yo tardo en llegar y aparezco como los milagros, de las maneras más misteriosas, pero de que llego, llego.

Y, ¿cuál es más opaco, este o el de Martinelli?

Eso es comparar un puente peatonal con el puente de las Américas. Tendrían que repetir 20 años, y con Carrizo a la cabeza, para llegarle a los pies al gobierno Martinelli.


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