Los entes reguladores brasileños planean fortalecer las reglas para impedir que compañías exportadoras como Petrobras y Vale, S.A., vendan barcos viejos a compradores que los llevan a controvertidos vertederos de chatarra en el sur de Asia.
Las autoridades han decidido este mes desarrollar un marco legal para garantizar que los barcos brasileños no terminen en manos de recicladores conocidos por usar métodos sucios y peligrosos, dijo por correo electrónico el organismo federal de defensa del medio ambiente, Ibama.
Las compañías brasileñas podrían enfrentarse a multas de 10 millones de reales ($3.2 millones) si Ibama determina que violan los estándares internacionales y envían embarcaciones a centros desmanteladores de India, Paquistán y Bangladesh.
Las dos compañías exportadoras brasileñas no son las únicas que envían barcos a compradores que luego los mandan a playas del sur de Asia para su desmantelamiento. Pero Vale –que este año envió dos barcos a India y quiere deshacerse de otros cuatro– es una de las pocas compañías mineras que sigue teniendo su propia flota, mientras que otras empresas productoras como Royal Dutch Shell Plc adoptan prácticas por las cuales las embarcaciones se reciclan de manera más sostenible.
Ibama comenzó a analizar en marzo la venta de un barco de Petrobras llamado Lobato a recicladores que planeaban desmantelarlo en India, dijo el organismo.
La decisión se tomó luego de una protesta de la organización no gubernamental Shipbreaking Platform, que tiene sede en Bruselas. Sindmar, el sindicato marítimo de Brasil, se sumó a la oenegé y acusó tanto a Petrobras como a Vale, las mayores compañías exportadoras del país, de violar las pautas de la Convención de Basilea destinadas a impedir el transporte de materiales peligrosos a países menos desarrollados.
Tanto Petróleo Brasileiro, S.A., el nombre oficial de la compañía petrolera controlada por el Estado, como Vale dicen que venden los barcos de buena fe a compradores de buena reputación. Vale, la mayor empresa productora de mineral de hierro del mundo, ha dicho que este año ha adoptado una estrategia de vender solo a quienes estén clasificados como “recicladores de barcos verdes”, según los estándares establecidos por la Organización Marítima Internacional y la Convención de Hong Kong sobre Reciclaje.