Suez fue objeto en años recientes de buenas noticias para el Gobierno de Egipto. Después de todo, la compañía estatal que administra el importante paso por el Canal de Suez, y que junto al turismo y a las remesas que transfieren los trabajadores egipcios desde el exterior, es una de las principales fuentes de divisas de Egipto, ha transferido mes a mes sumas récords a El Cairo. Pero esto por ahora se terminó.
Es que los piratas somalíes han hecho cundir el pánico en el extremo sur del Canal que comunica al Mar Rojo con el Mar Mediterráneo, de tal manera que algunas compañías navieras ya decidieron modificar la ruta de sus embarcaciones por el Cabo de Buena Esperanza. Aunque esta ruta es considerablemente más larga y más costosa, a las navieras puede resultarle una alternativa más económica que pagar las primas de seguro por atravesar el Canal de Suez, que son jugosas, o a equipos propios de seguridad a bordo, dado que esas aguas están plagadas de piratas.
Sin embargo, el reciente caso del secuestro del superpetrolero saudí Sirius Star, botado hace apenas ocho meses, en aguas del Océano Indico frente a las costas kenianas y con crudo a bordo valuado en 100 millones de dólares, demuestra que en la región no hay ninguna ruta que esté a salvo de los piratas.
La crisis financiera es la otra gran culpable de que Egipto esté viendo diezmar sus ingresos por el uso del Canal de Suez. Es que como consecuencia de la recesión, el comercio internacional se está reduciendo.
Simultáneamente, el cambio climático es el responsable del deshielo en el Ártico canadiense, que este verano derritió el llamado Pasaje Noroeste por primera vez desde que hace 30 años se comenzó con las observaciones satelitales. Este pasaje une los Océanos Pacífico y Atlántico y, de volverse duraderamente transitable podría convertirse en una alternativa a los canales de Panamá y Suez.
El presidente de la compañía del Canal de Suez, Ahmel Ali Fadhil, asegura que por el momento no hay razón para el pánico. La ampliación del canal tampoco corre riesgos, pese a la ligera reducción en concepto de ingresos por su navegación o a la aparición de los piratas.
Pero los ingresos récords, que le permitieron al Gobierno egipcio subvencionar los precios del pan, la gasolina y otros insumos de primera necesidad, muy posiblemente serán cosas del pasado. En agosto, la recaudación de la compañía del Canal alcanzó los 504 millones 500 mil dólares. Un mes después fueron 469 millones 600 mil de dólares.
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