La pensión media de los nuevos jubilados en España desciende por primera vez desde el año 2005. Según datos de la Seguridad Social, la pensión media de las personas jubiladas en 2016 fue de mil 332 euros mensuales (mil 407 dólares), 10 euros menos que el año anterior. Las principales causas de este descenso se encuentran en la pérdida de empleo como consecuencia de la crisis y los efectos provocados por las reformas de este sistema en los últimos años.
Las pensiones, junto a la educación, la sanidad y la atención a las personas dependientes, son uno de los pilares fundamentales del estado de bienestar. En los últimos cinco años, la pensión media ha aumentado en más de 8%. En 2011 se situaba en los 968 euros mensuales (mil 23 dólares), mientras que en la actualidad se encuentra en los mil 62 euros (mil 122 dólares).
A pesar de este incremento, el precio de los alimentos o de necesidades básicas como la luz o el agua han tenido un incremento mayor, lo que ha hecho que una parte de los jubilados actuales tenga dificultades para llegar a final de mes.
El futuro de las pensiones está en peligro y precisa de un gran debate para allegar los fondos necesarios para recompensar una vida con dignidad a la que son acreedores todos los mayores, por el mero hecho de serlo. El Fondo de Reserva de la Seguridad Social se ha reducido en más de 50 mil millones desde 2011. Ese año, el fondo contaba con 66 mil 815 millones de euros (70 mil 621 de dólares), mientras que en la actualidad cuenta con 15 mil 195 millones de euros (16 mil 61 millones de dólares). Esto ha puesto en peligro las pensiones de casi 19 millones de personas, ya que existe el riesgo de que este fondo se agote en los próximos dos años si el gobierno no toma medidas inteligentes, justas y eficaces para evitarlo.
Después de trabajar durante gran parte de su vida, las personas jubiladas se han ganado el derecho a disfrutar de los medios necesarios para vivir con dignidad, pues sobre sus hombros caminamos como enanos. Son personas libres y necesarias. Dejan atrás el trabajo, las prisas o los nervios de llegar tarde por una avería en el metro. Disfrutan, en definitiva, de la recompensa al trabajo de toda una vida, y jamás podremos dejar de tener presente que ellos son nuestras raíces en forma de familia, de vecindad y de humanidad.
