¿Cómo se puede disuadir a los migrantes de jugarse la vida para cruzar el Mediterráneo? La cumbre entre países europeos y africanos celebrada el lunes pasado en París examinó varias opciones, entre ellas los centros de tránsito y un aumento de la seguridad en las fronteras. A finales de julio, el presidente francés Emmanuel Macron planteó la posibilidad de abrir hotspots en Libia, una idea que soliviantó a las oenegés y que el Elíseo abandonó rápidamente.
La palabra hotspot designa los centros de registro e identificación de migrantes como los de Grecia (cinco en las islas) e Italia (cuatro centros). Es un dispositivo europeo inventado en 2015 para tomar las huellas dactilares de los migrantes, detectar a quienes tienen derecho a pedir asilo, separándolos así de los migrantes económicos, y repartirlos en Europa.
Pero, desde el acuerdo entre la Unión Europea y Turquía sobre la devolución de refugiados en 2016, ningún migrante abandonó los hotspots de las islas griegas. La falta de seguridad en Libia, un país sumido en el caos, dificulta la apertura de centros así. “No es posible hoy en día”, reconoce el Elíseo.
“Ese país no tiene ninguna cultura de asilo”, insiste Jean-Guy Vataux, responsable de misión en el país para la oenegé Médicos Sin Fronteras. En Libia hay entre 7 mil y 8 mil migrantes detenidos en una veintena de centros “oficiales”, cuyas condiciones de vida son lamentables, según las oenegés.
Además, varias milicias explotan un número indeterminado de centros oficiosos -almacenes, casas...- en los que no se sabe lo que ocurre. París quiere tratar el problema antes de la llegada de los migrantes a Libia, es decir, en Níger y en Chad.
Francia podría aprovechar el modelo de la “reinstalación” aplicado desde 2015 en Líbano, donde hay un millón de sirios registrados, y en Turquía y Jordania, en las que dos campos albergan a 45 mil y 85 mil migrantes, respectivamente. En esos campos de la ONU o la Organización Internacional para las Migraciones, la oficina francesa de protección de los refugiados y apátridas entrevista a migrantes seleccionados antes de transferirlos a Francia, donde se les concede rápidamente el asilo.
Unas 5 mil 500 personas se beneficiaron de ese mecanismo en Líbano, en Turquía y en Jordania en los dos últimos años.