Estados Unidos (EU) acusó a Irán de proveer misiles a los rebeldes yemeníes, contraviniendo resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas, y pidió a sus aliados contribuir a probar la responsabilidad de Teherán en la desestabilización de la región.
“El régimen iraní confirma una vez más su completo menosprecio por sus obligaciones internacionales”, denunció la embajadora estadounidense ante la Organización de las Naciones Unidas, Nikki Haley, en un comunicado.
Su entorno precisó luego de que esa acusación se basaba principalmente en informaciones saudíes que establecían el origen iraní de un misil lanzado sobre Arabia Saudí en julio de este año.
Según Riad, ese misil era de tipo Qiam y no estaba registrado como presente en Yemen antes del comienzo de la guerra civil.
Otro misil fue lanzado el sábado en Arabia Saudí y Riad señaló nuevamente a Irán de habérselo proporcionado a los rebeldes yemeníes. Este podría ser de fabricación iraní, según estimó también Washington.
“Al proveer con este tipo de armas a las milicias hutíes en Yemen, el cuerpo de Guardianes de la Revolución islámica viola simultáneamente dos resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas”, agregó Haley en su comunicado.
“Quien tenga informaciones debe transmitirlas para demostrar la responsabilidad de Irán en el sostenimiento de la violencia y el terrorismo en la región y en el mundo”, continuó.
“Estados Unidos está comprometido a hacer lo que sea necesario para oponerse a las acciones desestabilizadoras de Irán y no cerrará los ojos frente a violaciones graves del derecho internacional por el régimen iraní”, agregó.
Tras el lanzamiento del último misil, que fue interceptado y destruido por Riad, Irán rechazó las afirmaciones del príncipe heredero saudí, que acusó a Teherán de “agresión militar directa”. Teherán ha desmentido ayudar a los rebeldes chiítas en su guerra contra las fuerzas gubernamentales yemeníes, apoyadas desde 2015 por una coalición de países dirigida por Arabia Saudí.
El conflicto ha dejado más de 8 mil 650 muertos y unos 58 mil 600 heridos, entre ellos numerosos civiles, y provocado “la peor crisis humanitaria del mundo”, según la Organización de las Naciones Unidas.