Según la última Perspectiva Económica del mayor banco de la región nórdica, la mejor manera de inmunizar su economía respecto al futuro es tener una fuerza laboral capacitada y una baja desigualdad, dos características que abundan en los países nórdicos.
“Mucho trabajo será reemplazado por robots”, dijo el economista sénior de Nordea, Erik Bruce, en una entrevista. “La diferencia es que estamos mejor preparados porque compartimos la opinión de que debemos tener una distribución justa de los ingresos y nos aseguramos de que la gente esté capacitada para asumir un nuevo rol”.
¿Su principal consejo para los responsables de las políticas? “La educación gratuita probablemente no sea la única solución, pero es un buen comienzo”.
Bruce y su colega Joachim Bernhadsen citan varios estudios que predicen cómo millones de puestos de trabajo serán eliminados por la automatización. Sin embargo, los dos analistas concluyen que, en lugar de preocuparse por lo que ellos llaman el inminente “robocalipsis”, los gobiernos deben extender una alfombra de bienvenida a los robots.
Como señalan los autores, el temor a que las máquinas vuelvan obsoletos a los humanos en el lugar de trabajo no es nuevo (el término “ludismo”, que describe un movimiento de resistencia al cambio tecnológico, deriva del accionar de un grupo de trabajadores textiles que destruyeron maquinaria en la Inglaterra del siglo XIX).
También se oponen a la hipótesis en que se basan algunos estudios alarmistas, a saber, que la próxima revolución industrial destruirá muchos más puestos de trabajo de los que creará. Más bien, argumentan que se desarrollará a un ritmo más modesto de lo que muchos anticipan, y seguirá un patrón familiar –transformando, en lugar de eliminar, muchas de las tareas de los trabajadores en riesgo.
Sin embargo, hay una condición. Para sacar el máximo provecho de la automatización, los gobiernos deben garantizar altos niveles de educación y fomentar el aprendizaje a lo largo de la vida, ya que ambos permiten a los trabajadores que caen fuera del mercado laboral readaptarse fácilmente. El segundo aspecto, y tal vez el más controvertido, es minimizar la desigualdad. Los analistas citan un estudio de David Autor de 2015 donde se sugiere que las computadoras e internet ya han tenido “un efecto material sobre la distribución del ingreso en Estados Unidos”, favoreciendo la mano de obra altamente calificada.