Los hechos lo confirman una y otra vez: nada más aventurado que hacer pronósticos políticos en Perú. Si no, que lo diga el expresidente Alejandro Toledo, que a menos de dos meses de las pasadas elecciones de 2011, las encuestas lo daban como cómodo ganador, y sin embargo no pasó a la segunda vuelta que disputaron el actual presidente Ollanta Humala y Keiko Fujimori, líder de la oposición e hija del exdictador Alberto Fujimori, hoy en la cárcel cumpliendo una condena de 25 años de prisión y a la espera de una nueva sentencia por “comprar” o sobornar a la prensa chicha (diarios populares sensacionalistas).
Mucho más arriesgado aún es hacer pronósticos a casi dos años y medio de las próximas elecciones (abril de 2016). Y no de quién las va a ganar, sino meramente de quiénes serán los candidatos. Atreverse a afirmar, por ejemplo, que Nadine Heredia y Gastón Acurio lo serán. Sin embargo, no son pocos los que apuestan a que entre estos dos o uno de ellos y Keiko habrá de definirse la próxima presidencia.
Las encuestas dicen que si hoy fueran las elecciones, la hija de Fujimori es la favorita (entre el 27% y el 30%). La siguen muy de atrás los otros candidatos reconocidos como Pedro Pablo Kuczynski (exministro) con el 12% y más lejos Alan García (8%) y Toledo que casi ni figura. Ambos expresidentes con una alta desaprobación de los peruanos: 77% y 80% respectivamente. La desaprobación para Keiko es del 59% (con una aprobación del 39%), pero es mayor para el presidente Humala (69%) con una aprobación en caída del 29%. Hay encuestas que dicen que si hoy se celebrara una puja entre los dos, los resultados serían diferentes a los de junio de 2011, y ahora ganaría Keiko con amplia ventaja sobre Humala.
Pese a que no están en carrera y reiteradamente aseguran que no serán candidatos, Heredia y Acurio ya aparecen en las encuestas. Aquella con un apoyo del 13% (segunda) y Gastón con el 6%.
A Nadine Heredia (37%), la popular esposa de Humala, a quien algunos apodan “la generala” y muchos afirman que es quien maneja varios, por no decir todos los hilos del gobierno, en las encuestas le va mejor que a su marido: aprobación-desaprobación 39% y 55%. Ella, embajadora especial de la FAO en el Año de la Quinua, ha negado que vaya a ser candidata, pero además está impedida constitucionalmente. Esto, empero, no es tan claro: el espíritu de la norma restrictiva, como todos los peruanos saben, contradice la letra y esto marca una incertidumbre para una eventual “interpretación”, llegado el momento.
Acurio, reconocido y emblemático chef de la cocina peruana, es hijo de un exsenador y exministro, pero se ha dedicado de pleno a la gastronomía, y sus restaurantes son famosos en el mundo. Ha abierto cerca de 40 en por lo menos 11 países, y en el suyo tiene más de 10 (entre los más conocidos Astrid & Gastón, La Mar, Panchita, Madam Tusan, Tanta). Hace unos días Gastón alborotó el ambiente no desechando su candidatura para 2016, lo que luego se apresuró a precisar descartando esa eventualidad.
Hace poco más de tres meses eso se lo pregunté a Acurio. Estaba almorzando en su buque insignia –Astrid & Gastón– al que en la noche anterior habían elegido como el No. 1 de los 50 mejores restaurantes latinoamericanos, y vino a saludar a nuestra mesa. Tras ponderarle el nuevo menú, denominado “El viaje” e inspirado en una travesía gastronómica desde Italia a Perú, desde Liguria al Callao, que se inicia con un Negroni de mandarina y maracuyá para gritar gol, e incluye dos docenas de pasos (solo para citar dos: la terrina de cuy y el antipasto de cebollas y alcachofas), le pregunté sobre “su candidatura”. “Mi candidatura como la de Nadine –me respondió– es un invento lanzado por Alan García. Lo que yo aspiro y quiero hacer por mi país y por mis compatriotas –añadió– es más fácil que lo haga como cocinero. Si me lanzo como político habrá muchos que me querrán, pero también estarán los que no me van a querer y, sin embargo, como cocinero me quieren casi todos”.
Y puede que haya sido, nomás, un invento de García para lanzarlos tempranamente al ruedo y así “quemarlos”. Pero esto no ha de ser fácil: se manejan muy bien, tienen carisma, sus propios discursos e imagen de candidatos. Habrá que esperar.