Desde que desató hace poco más de medio año la avalancha de revelaciones sobre las masivas actividades de vigilancia de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), Edward Snowden ha dado pocas entrevistas. En primer plano deberían estar las informaciones difundidas por él y no su persona, dijo después de explicar sus motivos en una extensa charla de video con el diario británico The Guardian.
Ahora, en una segunda y larga entrevista, explica de forma aún más amplia su actuación e insiste en que es un buen ciudadano estadounidense y un buen agente de seguridad. “No intento destruir a la NSA, sino que estoy trabajando para mejorar la NSA”, dijo el experto en informática, de 30 años, a The Washington Post. Y agregó: “Actualmente sigo trabajando para la NSA. Ellos son los únicos que no se dan cuenta”. Explicó que su objetivo era que la población pudiera participar nuevamente en la toma de decisiones sobre su sistema de gobierno. “En lo que se refiere a mis necesidades personales, la misión está cumplida. Ya he ganado”, resumió.
Posiblemente, con la entrevista concedida a The Wahington Post, que según el reportero Barton Gellman duró 14 horas, Snowden quiso hacer un balance después de medio año. Pero la cantidad inusualmente grande de justificaciones también podría significar el inicio de una campaña para que pueda volver a Estados Unidos (EU). En el próximo verano terminará el asilo de un año que le concedió Rusia, que no fue el destino preferido del exanalista de la NSA. Hasta el momento ningún país miembro de la Unión Europea ni Brasil han considerado concederle asilo.
En EU muchos comparten ya su opinión de que la NSA ha ido demasiado lejos en su afán de recoger datos. Por ejemplo, un juez dictaminó que la recolección masiva de datos telefónicos es anticonstitucional. Y el grupo de expertos creado por el presidente Barack Obama, al que los críticos acusaban de ser muy cercano al mundo del espionaje, ha exigido claras restricciones, sobre todo en lo que se refiere al espionaje contra los propios ciudadanos.
Si esto se interpreta como el reconocimiento de que algo estaba podrido en el sistema aplicado hasta ahora, entonces ¿qué hacer con el hombre que renunció a la vida que llevaba para advertir a la sociedad? Al parecer, incluso durante una reunión de Obama con pesos pesados del sector de internet se habló de la conveniencia de perdonar a Snowden. Otro detalle interesante del artículo publicado es que incluso el director de Inteligencia Nacional de EU, James Clapper, quien siempre habla del gran daño causado por las revelaciones de Snowden, se manifiesta en términos más cautelosos en conversaciones no públicas. Mientras que el director de la NSA, Keith Alexander, ha adoptado el papel de hombre duro, uno de los empleados de mayor rango del servicio secreto planteó en una entrevista televisiva la posibilidad de amnistiar a Snowden a condición de que devuelva los documentos aún sin publicar.