El brexit se asoma a una política estratégica de la Unión Europea (UE): la integración en defensa. El Reino Unido está bloqueando la creación del primer cuartel militar que los Estados miembros –incluido el Gobierno británico– aprobaron el pasado mes de marzo. Aunque se trata de una estructura relativamente modesta y solo concebida para operaciones que no prevén el uso de la fuerza, Londres ve en ese proyecto un elemento peligroso de cesión de soberanía a las puertas de sus elecciones anticipadas.
“Los otros 27 Estados miembros están de acuerdo con el modo como está planteado; no entiendo la actitud de los ministros que ponen obstáculos a lo que ya se ha acordado políticamente”, señaló este lunes la alta representante para la Política Exterior Europea, Federica Mogherini.
El cuartel –conocido eufemísticamente con el nombre de “capacidad de planeamiento”, para no herir sensibilidades– recibió en marzo un apoyo político unánime para que estuviera operativo en pocas semanas. Pero el Reino Unido ha bloqueado los trabajos porque en algunos de los documentos legales que lo desglosan aparece la expresión “cuartel militar operativo”.
Londres considera que esta denominación excede la idea inicial de la nueva estructura, diseñada para coordinar operaciones conjuntas que no conlleven el uso de fuerza (por ejemplo, misiones de entrenamiento o de asesoramiento de la UE en el exterior).
Fuentes diplomáticas consideran que se trata de un bloqueo temporal que culminará cuando pasen las elecciones británicas, que previsiblemente reforzarán en su posición a la actual primera ministra, Theresa May.
Mogherini confía en que el cuartel funcione el próximo mes, según indicó en la conferencia de prensa posterior a una reunión de ministros de Exteriores en Bruselas. Los ministros de Defensa refrendarán este jueves el impulso político que ya han otorgado los de Exteriores a la mayor cooperación de la UE en defensa y seguridad, pero sin poder poner fecha a la creación de ese cuartel militar. “Hay 27 países que están plenamente de acuerdo, pero no se aprobará el jueves por el Reino Unido”, admitió el ministro español del ramo, Alfonso Dastis.
En público, Londres evita ligar esta estrategia a cuestiones internas y quita hierro a la dilación del proyecto. “Solo trabajamos en la redacción [del texto legal] para asegurarnos de que todo esté bien”, minimizó el jefe de la diplomacia británica, Boris Johnson.
El centro arrancará con unas dimensiones reducidas (unas 30 personas) y en principio solo coordinará las tres misiones no ejecutivas que tiene ahora desplegadas la UE: en Somalia, en Mali y en República Centroafricana. Pero la ambición de muchos países, entre ellos Francia, Alemania y España, es que se convierta en el germen de algo más.
Algunos Estados miembros (Reino Unido y los del este) ven con recelo que Europa asuma competencias parecidas a las de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), pero la preocupación ciudadana por una mayor seguridad en el continente y la llegada al Gobierno estadounidense de Donald Trump –reacio a garantizar el paraguas de protección estadounidense a los socios europeos– han vencido casi todas las resistencias, incluidas las de los países bálticos.
