En el transcurso del proceso histórico los científicos sociales que se han dedicado a examinar y explicar las diferencias del desarrollo económico-político-social de las dos Américas han tenido varias versiones que van desde lo religioso, lo climático o lo cultural.
Parecería que en la actualidad a esas teorías se le suman otros agregados en consonancia con el ejercicio de la puesta en práctica de las políticas generadas acerca de la idea de lo que se ha llamado democracia.
Niall Ferguson lo explica: “la diferencia es la idea de la construcción del edificio en el que la zapata fuese la ley, la libertad individual y la seguridad del derecho a la propiedad por un gobierno representativo y constitucional”. Simón Bolívar lo expresaría diciendo: “Con esta mezcla racial y con este récord moral, ¿podemos poner leyes por encima de líderes y principios por encima de los hombres?”.
Parecería que en Iberoamérica los procesos electorales para escoger un gobierno representativo se han convertido en la esencia de esa idea y no en el requisito indispensable para la construcción del edificio.
Tras 200 años del proceso de independencia de las colonias iberoamericanas, aún perduran los líderes por encima de las leyes y los hombres por encima de los principios.
El presidente de Venezuela, teniente coronel Hugo Chávez, antes de viajar a Cuba para someterse a una nueva operación, encabezó una caravana en la que fue despedido con globos, flores y carteles. En un cartel colocado en el vidrio delantero de su vehículo había una imagen de Jesús con el nombre de Chávez en la parte superior y, en la parte inferior las palabras “yo te sanaré”.
En sus palabras de despedida dijo: “Chávez no se acabó y, es más, debo decirles que cuando de verdad este cuerpo se acabe, Chávez no se acabará porque Chávez ya no soy yo, Chávez está en las calles y se hizo pueblo y se hizo esencia nacional”.
En la actualidad, el heredero de Hugo Chávez declara que ha ganado en los comicios celebrados en Venezuela el domingo 20 de mayo.
Unas elecciones convocadas por una supuesta Asamblea Nacional Constituyente y calificadas como una farsa electoral. Catorce países americanos han declarado que no reconocerán los resultados de las elecciones presidenciales venezolanas por no cumplir con los estándares internacionales de un proceso democrático, libre, justo y transparente.
Los principales candidatos de la oposición no participaron. Mientras que menos de la mitad de los ciudadanos con derecho al voto concurrió a las urnas. Ha faltado la zapata necesaria en la construcción del sistema democrático.
¿Leyes por encima de los líderes? ¿Principios por encima de los hombres?