Del primer presupuesto que Donald Trump mandó al congreso Republicano destacan el aumento al gasto para los militares, y su disminución en los programas de sanidad que benefician a los pobres, a la educación, al medio ambiente, a la investigación científica y al arte. ¿Por qué? Aparentemente, porque Trump quiere “comenzar a ganar guerras otra vez”.
Como siempre, la hipérbole que nubla el lenguaje de Trump demanda explicaciones racionales y mayor precisión en el lenguaje. No es cierto que a partir de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos (EU) no haya ganado guerras (o por lo menos guerritas, si usted quiere). En 1983, por ejemplo, 90 mil ciudadanos granadinos vieron cómo 6 mil soldados estadounidenses invadían su pequeña isla caribeña, destruían el aeropuerto de Port Salines, junto a la capital Saint George, y cambiaban el gobierno electo democráticamente. El pretexto fue salvar 800 estadounidenses que estudiaban en la isla, aunque el 90% de estos declararon no haber solicitado ni deseado ser rescatados.
Seis años después, George H. W. Bush ordenó una invasión militar a Panamá para arrestar al dictador Manuel Noriega, empleado de la CIA y posteriormente acusado de narcotráfico. Después de destruir el barrio de El Chorrillo y matar un número indeterminado de panameños, los militares estadounidenses utilizaron música heavy metal, a todo volumen durante tres días, para convencer al general a salir de su escondrijo en la Nunciatura papal.
En 1991, fue otra vez Bush padre quien, apoyado por una coalición internacional, logró repeler la invasión del dictador Sadam Hussein a Kuwait, obligándole a permanecer en su país.
Otra ha sido la historia en el sureste asiático y en el Medio Oriente. En las últimas dos guerras, más o menos convencionales, las que EU peleó, los resultados fueron desastrosos. En Corea, los comunistas coreanos, asistidos por China y la Unión Soviética, se quedaron con la mitad norte de la península en una guerra que se inició en 1950 y que teóricamente aún no termina. Cuando se firmó la paz en Vietnam, los comunistas se quedaron con el país entero después de una de las guerras más sangrientas de la historia. En los 14 años que lleva la guerra en Afganistán, EU no ha podido derrotar a los talibanes y en los 8 años que ha batallado en Irak, tampoco ha podido concluir esa guerra. Peor aún, ahora sigue empantanado en una guerra contra el terrorismo yihadista en el Medio Oriente que no parece tener fin.
¿Por qué si Estados Unidos es el país con el mayor poderío militar del mundo y desde la segunda guerra mundial cuenta con el mayor presupuesto militar del mundo, solo gana guerritas y pierde las grandes? Evidentemente, no es por falta de dinero. En 2015, por ejemplo, el gasto militar mundial fue de 1.6 billones de dólares, de los cuales EU representaba el 37% del total. Dicho de otra forma, el gasto militar estadounidense es mayor al gasto combinado de los siete países que le siguen: China, Arabia Saudí, Rusia, Reino Unido, India y Japón.
Para el coronel retirado Andrew Bacevich, la respuesta tiene dos vertientes, y la primera es mercantilista. ¿Quién es el principal beneficiario del gasto militar? El “complejo militar-industrial” del que nos previno el presidente Dwight Eisenhower en 1961. Ike se refería a la formidable colusión que existe entre las fuerzas armadas y las corporaciones que ellos contratan para surtirse de armamento. “Para los contratistas, el terrorismo significa negocio y el negocio es bueno”, dice Bacevich. Los contratos de una sola compañía Lockheed Martin con el Pentágono valen más de lo que el Gobierno federal otorga en subvenciones a 11 estados de la unión americana. En 2016, por ejemplo, la venta de armamentos alcanzó los 33.6 mil millones de dólares.
Bacevich dice que parte del problema es que EU no sabe cómo combatir la guerra de guerrillas, mientras que otros atribuyen el fracaso a la reticencia de los estadounidenses a mandar a sus hijos a morir en guerras en territorio extranjero sin razón clara y aparente. El problema, queda claro, ni es la falta de armamentos ni se resuelve dándole más dinero al “Complejo Industrial Militar”.
