Estados Unidos debe continuar sus operaciones militares contra los talibanes en Afganistán, porque una retirada sería “a nuestro propio riesgo”, dijo ayer martes el jefe del Pentágono, Jim Mattis.
“Con base en el análisis de la comunidad de inteligencia y mi propia evaluación, estoy convencido de que nos ausentaríamos de esta región a nuestro propio riesgo”, dijo el secretario de Defensa en una audiencia en la Comisión de las Fuerzas Armadas del Senado.
El gobierno de Donald Trump anunció recientemente sus planes de enviar 3,000 soldados adicionales a Afganistán para capacitar y asesorar a las fuerzas de seguridad locales. Ya hay 11,000 soldados estadounidenses desplegados en Afganistán, escenario desde 2001 de la guerra más larga de la historia del país norteamericano.
Mattis visitó Afganistán la semana pasada con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, para reafirmar el compromiso estadounidense de impedir el afianzamiento de los talibanes, que han estado en la ofensiva desde que las fuerzas de combate lideradas por Estados Unidos se retiraron a finales de 2014.
El general John Nicholson, el principal comandante estadounidense en Afganistán, “mantiene la línea”, aseguró Mattis a los senadores. “Siempre debemos recordar que estamos en Afganistán para hacer a Estados Unidos más seguro y asegurar que el sur de Asia no pueda ser utilizado para tramar ataques transnacionales contra la patria estadounidense o nuestros socios y aliados”, dijo.
Estados Unidos ya no piensa establecer un límite de tiempo en su operación en Afganistán porque no quiere dar a los talibanes argumentos para motivar a sus tropas, afirmó por su parte el jefe del Estado Mayor estadounidense, general Joe Dunford.
Durante años, Washington anunció fechas de su eventual retirada, y los talibanes las usaron, alegó. “Así es como motivaron a sus tropas cada año: ‘otro año de lucha y (...) la coalición abandonará Afganistán”.
Este es un argumento que los talibanes ya no tienen y, de acuerdo con la información manejada, la confusión mantenida por Washington sobre la duración de su misión “ya ha tenido un efecto significativo” en la moral de los talibanes, aseguró Dunford.
“¿Será eso suficiente para llevarlos a la mesa de negociaciones? No lo sé”. Los militares no convencieron a todos los legisladores presentes.