Londres. -La escena parece relajada: tres jóvenes ante una cortina con diseños floreados en color rosa. Una mujer de 26 años con un pañuelo azul en la cabeza rodeada de dos hombres uniformados con pelo cortado a lo militar. Parecen las víctimas de un drama que comenzó hace una semana en el Golfo Pérsico y que ocupa ahora a todo el mundo.
A pesar de las imágenes, fuera de Irán nadie sabe apenas cómo se encuentran realmente los 15 marinos británicos detenidos hace una semana por Irán y en casa crece la preocupación de que la crisis se alargue.
La mujer del video es Faye Turney, cabo primero, madre de una niña de tres años que estos días se ha convertido en el rostro de la más reciente crisis desatada en el Golfo Pérsico. Irán publicó también tres cartas supuestamente escritas por su propia mano.
El soldado británico que aparece ante la cámara reconociendo que su tropa se infiltró ilegalmente en aguas territoriales iraníes y se disculpa por ello ante el pueblo iraní se llama Thomas Summers.
En cualquier caso, las imágenes en esta ocasión son una prueba de la batalla propagandística desatada entre Irán y Gran Bretaña.
Mientras en Gran Bretaña se considera posible que a los soldados se les obligara a participar en el "espectáculo", otros piensan que la "confesión" pública podría constituir el comienzo de una solución.
Para el gobierno del primer ministro británico, Tony Blair, está claro que los soldados han sido utilizados. "Es una vergüenza organizar un teatro de este tipo", se dijo el viernes desde Downing Street.
Tras siete días de disputa sobre la cuestión de si los marinos se encontraban en aguas iraquíes o iraníes en el momento de su detención, los esfuerzos diplomáticos realmente no sirvieron de mucho hasta el momento.
En el Consejo de Seguridad de la ONU los británicos fracasaron en su intento de que se condenara claramente el procedimiento iraní. El alto gremio de la ONU decidió en Nueva York una resolución que solo expresa su "gran preocupación" por el caso. Más no se pudo hacer con Rusia y China.
En cambio, los ministros del Exterior de la Unión Europea (UE), reunidos hoy en la ciudad alemana de Bremen, respaldaron plenamente la postura de Gran Bretaña, y también exigieron la liberación de los 15 soldados detenidos.
Entre intercambios de declaraciones que subieron el tono, Londres y Teherán vuelven a intentar tender puentes. Aunque las relaciones bilaterales oficialmente se encuentran congeladas, ambas partes mantienen contactos.
De esta forma llegó a la embajada británica en Teherán una nota del Gobierno iraní en la que, de forma no expresa, se exige una disculpa.
En Londres, la ministra de Exteriores británica, Margaret Beckett, consideró que la detención de los marinos fue más bien una "jugada civil de etiqueta" que una acción planeada con detalle.
Pero también hay muchos que comparten otra opinión y que exigen una actuación más dura. Tras una encuesta realizada por el diario británico The Daily Telegraph, más de la mitad de los británicos se mostraron a favor de una acción militar para liberar a los soldados.
Algunos expertos advierten que la crisis podría durar aún mucho tiempo. El conocedor de Cercano Oriente, Simon Henderson, comparó la crisis incluso con la toma de rehenes en la embajada estadounidense en 1979 en Teherán, publicó el diario Evening Standard.
En sus últimas semanas en el poder, Blair podría verse envuelto en una situación con "funestos paralelismos". La toma de rehenes de aquel momento sólo pudo resolverse transcurridos 444 días.
