JAMAL KASHOGGI

La paradoja de Recep Tayyip Erdogan

Sin ninguna duda que Jamal Kashoggi ha logrado convertirse en el personaje del mundo global, y la muerte del exiliado periodista saudí en el consulado de Arabia Saudita en Turquía le ha permitido a Recep Tayyip Erdogan convertirse en el defensor de la prensa libre. ¡Anjá!

En 2016, Turquía se enfrentó a un intento de golpe de Estado con el propósito de derrocar a Erdogan, con resultados fallidos. El Gobierno de Turquía acusó a Fethullah Gülen como el instigador del golpe desde su exilio en Pensilvania, Estados Unidos.

Según los que llevan las cuentas, las medidas tomadas por el aspirante a sultán luego del fallido intento de golpe de Estado son impresionantes y, por supuesto, muy democráticas.

Se calcula que hay más de 50 mil presos acusados de seguir a Gülen, 140 periodistas presos; se han cerrado instituciones educativas, fundaciones, universidades y confiscado empresas y a particulares con una suma que se calcula en miles de millones.

La muerte del periodista saudita podría convertirse en una película de misterio sin un final que pudiera aclarar las razones y circunstancias de su muerte.

La respuesta de Occidente ha llegado.

El Parlamento Europeo ha solicitado a los gobiernos de la Unión Europea un embargo conjunto a la venta de armas de Arabia Saudita. Al mismo tiempo, aprobó una resolución sobre el asesinato de Khashoggi que reclama una investigación imparcial del asesinato y la colaboración de las autoridades saudíes, e incluye una moratoria a la pena capital y la liberación del activista Raif Badawi. (Aún no se sabe quién o quiénes harán esa “investigación imparcial”).

La jefa de la diplomacia europea solicita a la Unión Europea que se impongan sanciones a ciudadanos sauditas, prohibición de visados y sanciones por motivos de derechos humanos.

Esas sanciones requieren la unanimidad de los 28 miembros de la Unión Europea.

Pero como dice el refrán: “el amor y el interés fueron al campo un día y más pudo el interés que el amor que le tenía”. Se trata de ventas de armas al reino saudita y las ventas de armas de los países europeos complican la resolución.

Pero como dicen los dominicanos, Erdogan se está riendo con la muela de atrás, por lo que se supone debe dar las gracias a los saudíes por haberle brindado la oportunidad de convertirse en el defensor de la libertad de expresión, los derechos humanos y, de paso, seguir caminando por el sendero del poder en la región del islam.

Y en ese camino, celebra una reunión en Estambul, bajo la presidencia de Turquía, con la participación de los mandatarios de Alemania, Francia y Rusia en búsqueda de una solución a la crisis en Siria.

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