[REFUGIADOS]

Ellos son nosotros

Apenas quedaban dos semanas para que se conmemorara el Día Mundial del Refugiado. El MY Phoenix afrontaba un horizonte en el que destacaban cinco embarcaciones de madera en las que más de 2 mil huían… de algo.

Había comenzado hacía horas una operación de salvamento entregando chalecos salvavidas a un primer bote cuando, de repente, avistamos cuatro embarcaciones más. Una de ellas estaba alarmantemente baja.

De inmediato, enviamos un segundo bote de rescate apoyado por el despliegue de lanchas semirígidas para intervenir en el caso de que la frágil embarcación se hundiera repentinamente o volcara. Todos los esfuerzos se dirigieron a conseguir evacuar a quienes se hacinaban en esa barcaza y a que sus más de 500 ocupantes tuvieran chalecos salvavidas rápidamente.

Cuando ya habíamos trasladado a unas 200 personas al MY Phoenix, la proa de la barca aparentaba estar menos hundida y el bote recuperaba estabilidad.

Navíos de guerra alemanes, irlandeses e italianos y un barco de la Guardia Costera italiana llegaron para asistir a quienes viajaban en los otros botes. Fue gratificante ver cómo estos enormes buques concebidos para la batalla se dedicaban al rescate de embarcaciones de madera llenas de personas muy vulnerables y las llevaban a un lugar seguro.

¿Pero por qué cientos de personas afrontaban un riesgo de tal calibre? Su situación tiene que ver con los acontecimientos y el caos que se vive en Libia, con lo que supone tener que huir a Europa como única salida en busca de un futuro tras abandonar una Siria devastada, o con el horror que muchos padecen en Eritrea, como constata Naciones Unidas en una investigación sobre los derechos humanos en el país.

Ese día dimos la bienvenida a bordo del MY Phoenix a 372 personas. La mayoría procedían de Eritrea y entre ellas había 3 mujeres embarazadas y 25 niños menores de cinco años. ¿Cuáles son las raíces de esta crisis? Quizás la clave se encuentre en el libro que leo en el tiempo que me dejan los rescates, pacientes y tareas de reabastecimiento cuando regresamos a puerto.

En Tribus Morales, Joshua Greene presenta la convincente teoría de que “nuestros cerebros morales evolucionaron para la cooperación dentro de los grupos y, quizás, en el contexto de las relaciones personales. Pero no evolucionaron para la cooperación entre los grupos”.

Joshua Greene considera que, con un poco de comprensión y esfuerzo, podemos superar nuestros prejuicios personales y de grupo y cooperar a mayor escala en beneficio de todos.

Lo que nos lleva de vuelta al año 2015 y a los millones de personas desplazadas de Eritrea, Somalia, Sudán, Libia, Siria y otros países que huyen buscando la posibilidad de tener una vida decente, donde sea. Buscan asilo mientras escapan de la persecución, la guerra y la pobreza. En algunos casos, solo tratan de mejorar su suerte en la vida, al igual que haríamos usted o yo de encontrarnos en su situación.


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