Los días pasan y los problemas continúan agravándose. Las recientes declaraciones de Nicolás Maduro, las insólitas decisiones de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) sobre el derecho de los ciudadanos a manifestar, las marchas y contramarchas de los protagonistas oficiales de la economía y las finanzas, las presentes y futuras conversaciones entre el Gobierno y la Mesa de Unidad Democrática (MUD) y otras muchas cosas más, lejos de contribuir a serenar la alterada vida del país, le inyectan unas dosis enormes de incertidumbre, de recelo y desconfianza a lo ya existente, cuando el derecho desaparece y el ordenamiento jurídico es una pobre caricatura de plastilina al servicio del régimen.
En medio del despelote nacional, reconforta la canonización de los papas Juan XXIII y Juan Pablo II realizada por el papa Francisco con asistencia del benemérito Benedicto XVI. Ojalá del estudio sobre la vida y obra de estos cuatro gigantes contemporáneos se alimenten nuestras convicciones sobre el valor de la libertad personal y de la familia, claves de la superación humana y de la nación misma.
La semana pasada, con motivo de la celebración de los 30 años del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico (Cedice) fue realizó una jornada trascendente. Intelectuales, economistas, parlamentarios extranjeros, empresarios y un selecto auditorio de compatriotas interesados dictaron y escucharon magistrales lecciones desde los principios hasta la práctica de la economía en función del progreso y bienestar de los pueblos.
Entre los participantes estuvieron Mario y Álvaro Vargas Llosa, Plinio Apuleyo Mendoza, Enrique Ghersi, entre otros de similar estatura. También estuvieron presentes calificados representantes de organizaciones continentales y mundiales que luchan por la libertad personal y la libertad económica que incluye la libertad de empresa y de trabajo.
Felicitaciones a Cedice. Eventos de esta naturaleza deben multiplicarse en toda Venezuela. En este país se está jugando el destino de la democracia y la libertad en el vecindario... y un poco más allá.
