La ciudad italiana de Castelbosco inauguró esta semana el Museo de la Mierda, instalación ecosostenible que aprovecha los excrementos animales para generar energía y los sitúa como foco artístico.
La idea partió de Giantonino Lucatelli, emprendedor y propietario del museo, convencido de la necesidad de dar una utilidad a los 100 mil kilos de excrementos que generan al año sus 2 mil 500 vacas productoras de queso Grana Padano.
Lucatelli decidió aunar en un mismo recinto la producción de leche y queso de sus animales con un proyecto “humano, natural, artístico y tecnológico” que busca además “dar a la mierda el valor que tiene” y romper los prejuicios al hablar de los excrementos.
“Pocos fenómenos están tan llenos de complejidad material y conceptual como la historia cultural de la mierda”, sostuvieron los organizadores, quienes pretenden profundizar y divulgar enseñanzas sobre los excrementos en las civilizaciones pasadas y actuales.
Así, la instalación realiza un recorrido histórico por los usos medicinales que han tenido los excrementos, pero va más allá y enseña también cómo es posible crear ladrillos con una gran capacidad aislante a partir de los excrementos de las vacas.
Las heces son también el componente principal de pinturas y arcillas, además de la fuente de energía que utiliza toda la instalación para calentar los edificios y generar electricidad.
Todo ello lo cuenta el museo, combinado con distintas muestras de arte contemporáneo, como fotografías, pinturas y dibujos que reflexionan sobre la naturaleza.
