Según un estudio del doctor Keith Yeates, del Nationwide Children´s Hospital en Ohio, los niños con lesiones cerebrales eran más propensos a tener tanto síntomas somáticos como dolor de cabeza, fatiga y problemas de equilibrio, y síntomas cognitivos como falta de memoria y problemas de atención.
Los síntomas somáticos tendían a disminuir con el tiempo, pero en algunos casos los problemas cognitivos persistieron, particularmente en aquellos niños que perdieron el conocimiento cuando se golpearon la cabeza o tuvieron resultados anormales en la resonancia magnética.
Yeates calculó que entre el 10% y el 15% de los niños que pierden el conocimiento al golpearse la cabeza continúa teniendo problemas cognitivos durante meses tras su lesión.
De acuerdo con Ricardo de Obaldía, neuropsicólogo clínico panameño, 30 años de trabajo clínico lo han llevado a las mismas conclusiones del doctor Yeates.
Indica el especialista que “sus observaciones serían perfectamente aplicables en Panamá”.
Los traumas
El pediatra y neonatólogo Pedro Vargas indicó que un trauma craneoencefálico implica un golpe no solo en el cuero cabelludo o el hueso del cráneo, sino que se tiene la potencialidad real y frecuente de que se golpee también el cerebro.
Esta es la causa más importante de muerte y de incapacidad en la edad pediátrica, pero no es el trauma severo el tema del estudio del doctor Yeates, sino más bien los golpes menores o moderados llamados conmoción cerebral, explicó.
En el caso de golpes menores o moderados, la Academia Americana de Pediatría recomienda observar al pequeño, señaló Vargas.
La observación es por dolor de cabeza o irritabilidad persistente, vómitos recurrentes (más de 4-6 vómitos por hora) o cambios en el comportamiento relacionados con agresividad o hiperactividad alternado con períodos de sueño y sedación, por ejemplo; o, sencillamente, un comportamiento que no identifica al niño.
Recalca que la presencia de estos síntomas debe obligar a reexaminar al paciente con un examen neurológico cuidadoso y un examen físico completo, unas radiografías del cráneo y de la columna cervical (cuello) y una tomografía cerebral.
Pacientes con trauma mayor o pérdida del conocimiento reciben estas evaluaciones sin necesidad de la observación por un tiempo posterior a la primera evaluación, aclara.
Al respecto, Noris Moreno de Flagge, neuropediatra del Hospital del Niño, indicó que el trauma craneal es frecuente en la consulta de neurología tanto en urgencias como en la consulta regular.
“La mayoría son casos leves a moderados y no pasan de un moretón o hematoma local, pero buena cantidad es grave producto de caídas de patinetas, muebles o de la cama”, citó.
La especialista se refirió a un caso reciente en el cual evaluó a una niña de tres años que al saltar en la cama se cayó, lo que le produjo una fractura extensa del cráneo y un hematoma intracraneal.
Con una atención oportuna y cirugía de urgencia por parte de neurocirugía, tuvo una recuperación total, pero estos casos pueden ser fatales, recalcó.
Moreno de Flagge añadió que un trauma craneal severo puede, además, producir epilepsia posterior en el niño.
El factor edad
Según Vargas, que ha sido presidente de la Sociedad Panameña de Pediatría y de la Federación Centroamericana y del Caribe de Pediatría, la edad del paciente es definitivamente un factor que reviste de importancia un golpe en la cabeza.
Así, históricamente, se ha catalogado diferente el trauma en niños de 2 años o menos que en aquellos mayores de esa edad.
La razón es que el tamaño de la cabeza de un niño, en comparación con el resto de su cuerpo, es proporcionalmente mayor que esa relación en un adulto, ilustra.
La frecuencia más alta de daños cerebrales con traumas menores se da entre los niños de 0 a 4 años de edad, indica Vargas.
El mecanismo del trauma más frecuente está asociado con las caídas de sus propios pies o de sitios donde están acostados, sentados, parados, jugando o esperando que los vistan, desvistan o bañen.
Si la altura es superior a los 3 pies o 1 metro, el riesgo de daño se incrementa; pero puede haber daño, incluso, de caídas desde alturas menores, aseveró el experto.
CONSEJOS PARA PADRES
ANTE PERCANCES.
-Evite los descuidos. No pierda de vista a su niño pequeño.
-No utilice caminadoras o andaderas para bebés, pues son causa frecuente de golpes.
-El regalo de una bicicleta siempre debe ir acompañado por un casco y protectores de extremidades.
-Boxeo y ´football´ americano no son actividades recomendables para que practiquen los niños.
