Latinoamérica es un claro ejemplo de la extraordinaria progresión de películas sobre temática LGBT. En el festival de cine de Berlín, hace dos años, se estrenó Una mujer fantástica, del chileno Sebastián Lelio, una historia de una transexual que triunfó en el certamen y se llevó meses después el Óscar a la mejor película extranjera.
Este año, en la sección paralela Panorama, destacan tres cintas sobre esta temática, de un total de 10 latinoamericanas: la guatemalteca Temblores, la brasileña Greta y el documental chileno Lemebel.
Armando Praça, director de Greta, filme sobre un hombre maduro homosexual (Marco Nanini) que trabaja en un hospital, explicó a la AFP que su ópera prima se basa en una obra de teatro de los años 1970.
“Pero entonces Brasil estaba bajo la dictadura y la única manera de tratar estos temas era de manera cómica, superficial.” La evolución de la sociedad –dijo– le permitió retomar esta historia y abordarla desde un prisma dramático y humanista.
Pero el reciente giro a la ultraderecha en Brasil, bajo la presidencia de Jair Bolsonaro, supone para Praça una “clara amenaza para los homosexuales y las minorías en general.”
“Estamos en un momento de transición. Durante los últimos 20 años se conquistaron muchos derechos, batallamos por todo esto. Abrimos una puerta y ahora los partidos de extrema derecha quieren cerrarla”, dijo.
“Pero no vamos a aceptar volver atrás. Es más importante que nunca seguir haciendo estas películas.”
De Bolsonaro se conocen numerosos comentarios homófobos, como cuando dijo que preferiría tener un hijo muerto que un hijo gay. Muchas parejas gays precipitaron sus bodas tras su elección, por temor de que pronto no puedan hacerlo más, aunque por ahora, el gobierno no definió su política al respecto.
Brasil es uno de los 25 países en el mundo donde el matrimonio homosexual es legal.
