Kurl Gödel era uno de los matemáticos más brillantes del siglo XX, pero su genialidad fue devorada por su lado paranoico, depresivo y anoréxico. Un infierno cuyos demonios se afanó en ahuyentar durante 50 años su mujer, Adele, una exbailarina de bar convertida ahora en La diosa de las pequeñas victorias.
Gödel, padre de los teoremas de la incompletitud, considerados uno de los grandes avances de la lógica matemática, o del axioma de elección y de la hipótesis del continúo, “tardó una vida entera en suicidarse”, según Yannick Grannec, quien con esta primera novela ganó el prestigioso Premio de los Libreros Franceses en 2013.
Cuando decidió novelar la vida de esa atípica pareja de austríacos, desde que se conocen en Viena hasta que mueren en Pricenton (Estados Unidos), Grannec vio claro que había dos misterios que explorar. Un arduo trabajo que le llevó cuatro años. Por un lado, estaba el reto científico, y por el otro, el misterio de esa pareja que aguantó 50 años.
