AMBIENTE

Agua, salud y diversidad

El cambio climático supone un potencial impacto sobre los recursos hídricos y la salud de la población.

Agua, salud y diversidad
Se creó una colección de macroinvertebrados y un laboratorio para su análisis (foto ilustrativa).

Tradicionalmente, el concepto de salud se ha aplicado a individuos y poblaciones, pero también tiene que ver con los ecosistemas saludables, los cuales son capaces de mantener una comunidad diversa de organismos y le pueden proporcionar beneficios al ser humano. La calidad de las fuentes de agua para consumo humano es vital e incide en su salud. El cambio climático supone un potencial impacto sobre los recursos hídricos.

El estado de los ecosistemas acuáticos se puede evaluar mediante la estimación de la diversidad y densidad de organismos. Uno de los grupos más usados en el mundo como bioindicadores de la calidad del agua ha sido el de los macroinvertebrados dulceacuícolas, plantea Aydée Cornejo, investigadora del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (ICGES).

Para mantener o recuperar la salud de las cuencas hidrográficas es importante no solo hacer referencia a la calidad físico-química y microbiológica, indica Cornejo, quien participó en el congreso anual del ICGES. En 2010, la institución empezó a desarrollar una línea de investigación sobre esta materia y se ejecutó el proyecto “Diagnóstico de la contaminación en afluentes de Panamá”, en el cual se incorporó el estudio de macroinvertebrados como un parámetro adicional, explica.

Entre 2012 y 2015, en conjunto con el Ministerio de Ambiente, evaluaron 214 sitios de muestreo en 26 de las 52 cuencas del país, y se formó una colección de referencia y un laboratorio para trabajar con los macroinvertebrados. Se identificaron algunos problemas que hay que solucionar para enfrentar el cambio climático, como la expansión de la frontera agrícola, la eliminación de cobertura boscosa y los vertederos improvisados.

Cornejo añade que al bajar los niveles de los cauces por la gran evaporación del agua que se está produciendo por el calor, las concentraciones de los contaminantes en el agua se amplifican. Por otro lado, el uso de agroquímicos y fertilizantes que se acumulan en el agua produce un aumento de nutrientes y fluctuaciones de oxígeno disuelto en las aguas, que causa que muy pocos organismos pueden vivir allí.

La pérdida boscosa en las riberas provoca mayor sedimentación en los cuerpos de agua, reduciendo la disponibilidad de hábitat y diversidad de organismos. Estos sedimentos se concentran en la parte baja de los ríos y, con el aumento del nivel del mar y las precipitaciones más prolongadas debido al cambio climático, hay un mayor riesgo de inundaciones.


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