La relación entre un cuerpo escultural no siempre está ligada a cuántas horas asista religiosamente al gimnasio. Una buena parte de ese esfuerzo se ve secundada en una correcta alimentación.
“Si la alimentación es descontrolada, el no saber a qué horas ingerir alimentos y no tener un reporte diario de lo que se come pueden afectar negativamente el rendimiento en cualquier disciplina del deporte”, afirma la entrenadora de crossfit, Solange J. Mon.
Aunque la alimentación depende del tipo de actividad física, agrega.
“Se necesitan calorías para obtener la energía necesaria. Mientras que los carbohidratos predominan para actividades de alta intensidad y las grasas son destinadas a las de menor intensidad”, diferencia la nutricionista-dietista, Esther Turgman.
Por otro lado, los alimentos antioxidantes (vegetales, granos, frutos secos, cereales y legumbres) tienen especial beneficio para la persona que hace ejercicio, ya que “al respirar más oxidamos mayormente nuestro cuerpo”, indica la especialista en el cuidado de deportistas.
Prepararse para la acción
Expertos coinciden en que la alimentación debe anticiparse de dos a tres horas para luego practicar una actividad física de alto rendimiento.
La nutricionista-dietista Esther Turgman clasifica los tipos de alimentos y hace hincapié en que para los alimentos sólidos se debe tomar un receso de hasta tres horas antes de iniciar el entrenamiento. Hace una distinción para los líquidos y semilíquidos, a los que les pone una hora como límite antes de que el individuo se introduzca a la sesión de ejercitación.
Sin embargo, aclara que para hacer una actividad física de pulsaciones bajas, como caminar o ir de paseo en bicicleta, no es necesaria “una comida previa”.
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