Las campanas de las iglesias y los cánticos gregorianos repicaron para el desfile que los dos grandes padres o dioses de la moda italiana, Domenico Dolce y Stefano Gabbana, ofrecieron en la semana de la moda de Milán.
Querubines, tiaras, vírgenes desfilaron en el antiguo cine Metropol, sede de la casa italiana, transformado en una suerte de templo barroco. El desfile, con el lema “Fashion Devotion”, se inspira en el mundo eclesiástico, entre ángeles desnudos, como los dos estilistas se representaron en la original invitación, volando en medio de otras figuras celestiales sin trajes.
El espectáculo comenzó con el sorprendente ballet de una docena de drones que sobrevoló la pasarela para presentar la nueva colección de bolsos.
Las imágenes eran transmitidas en directo en pantallas gigantes colocadas alrededor de la sala y en las redes sociales de la marca.
Los diseñadores italianos apuestan por un estilo que mezcla lo sagrado con lo profano, los colores pop con ángeles y vírgenes. No faltan los ricos bordados de oro ni los colores en las chaquetas, cazadoras, vestidos, abrigos, bolsos y sombreros.