No es demasiado tarde para ser astronauta. La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) no tiene un límite de edad para esta aventura y los requisitos básicos no son tan pesados como se podría pensar. Aún así, las probabilidades de conseguir uno de esos codiciados asientos hacia las estrellas son pocas.
Esta semana la agencia espacial estadounidense designó 12 nuevos astronautas -un escuadrón de hiperélite- seleccionado de entre 18 mil 300 solicitantes.
Ha habido cerca de 350 viajeros estelares profesionales en la historia del país. Unos 56 están en actividad o en entrenamiento y 22 son “astronautas de dirección” que ya no son aptos para un vuelo espacial. Alrededor de 60 han fallecido.
En vista de estas cifras, un objetivo de carrera más realista podría ser jugar como quarterback en la NFL o dirigir una compañía Fortune 500.
La remuneración para esas dos opciones sería mucho mejor, para empezar.
Dicho esto, los requisitos para su último trabajo fueron seguramente más estrictos que el último anuncio clasificado de “astronauta” de la NASA. Ya no hace falta ser piloto de prueba o científico de cohetes.
Donald Trump y Mark Zuckerberg probablemente no estarían cualificados (no tienen los suficientes estudios), pero prácticamente cualquier profesor de ciencia y matemática de secundaria sí, como también médicos y pilotos profesionales.
“Algunas personas se sorprenderían al saber que quizá tienen lo que se necesita”, dijo Brian Kelly, director de vuelo de la NASA al solicitar el actual plantel de candidatos. “Queremos y necesitamos una mezcla diversa de individuos para asegurarnos de tener el mejor cuerpo de astronautas posible”.
Pasar esa puerta requiere de cuatro cosas: ciudadanía estadounidense, una licenciatura en ingeniería, ciencias o matemáticas, posibilidad de pasar el examen de aptitud física (una visión 20/20 es una necesidad, pero se aceptan gafas y cirugía correctiva), tener mil horas de vuelo o tres años de “experiencia profesional relacionada, progresivamente responsable”, (se aceptan tanto una escuela de posgrado como la docencia).
Una vez que la NASA se deshace de las solicitudes que no cumplen con esos criterios, un panel de 50 personas -en su mayoría astronautas en actividad- reduce la lista a unos pocos cientos de aspirantes. Se llama entonces a las referencias presentadas por esas personas.
El área se reduce a 120 candidatos. Se los convoca para más exámenes médicos y “entrevistas intensas”. Finalmente, 50 son llamados para una semana más de entrevistas y exámenes médicos. Nadar y hablar ruso es de ayuda. NASA estimó que por lo menos 3 millones de residentes de Estados Unidos cumplirían con los requisitos básicos.
