Aún en medio de una crisis económica, Argentina busca exponer sus atributos a los flashes del mundo, sacando a relucir su patrimonio y lo mejor de su gastronomía en las actividades que son parte y que acompañan al G20.
Los líderes y sus acompañantes asistieron a un espectáculo cultural en el teatro Colón, que por sus condiciones acústicas y arquitectónicas excepcionales, es comparable a la Scala de Milán o la Ópera de París.
La sala principal -una de las más grandes del mundo- combina el neorrenacentismo italiano y el barroco francés.
También el menú hace gala de lo local: un roll de centolla de Tierra del Fuego de entrada, lomo -el corte argentino más cotizado- como plato principal, todo regado con buenos vinos nacionales.
Otro de los lugares protagónicos del G20 es el CCK (Centro Cultural Kirchner). Se trata del antiguo edificio del Correo Central, a metros de la Casa Rosada.
Buenos Aires es conocida por sus librerías. Entre ellas, el presidente francés Emmanuel Macron eligió El Ateneo Grand Splendid para reunirse con un grupo de escritores. Es la más grande de América Latina, con más de 200 mil libros, distribuidos en sus tres pisos y subsuelo.
Más allá de Buenos Aires, 60 reuniones del G20 durante la presidencia argentina del foro tuvieron distintas sedes en el interior, luciendo una amplia variedad de destinos que en 2017 atrajeron a 6.7 millones de turistas.
