La cicatriz que le dejó una mastectomía radical del seno derecho le recuerda a Marianela Pereira que ha ganado una batalla. Que ha sido valiente. Que ha vencido al cáncer de mama por sus hijos.
Pero, a la vez, esa cicatriz en el espacio de su pecho plano la hacía sentir “mutilada”.
Así lo piensa esta paciente del Instituto Oncológico Nacional (ION), quien se considera afortunada al tener “una segunda oportunidad” gracias a la reconstrucción de seno.
Hace ocho días entró al quirófano, pero esta vez para ser intervenida por el cirujano plástico y reconstructivo Abraham Malca, del Programa de Reconstrucción Mamaria del ION, quien le colocó un implante. En enero de 2014 ya había sido operada para colocarle un expansor de tejido, el cual sería llenado poco a poco para crear el espacio esperado en el montículo mamario y así recibir la prótesis posteriormente.
El año 2012 fue difícil para ella. Tras ser diagnosticada con cáncer de seno en enero, recibió un tratamiento de quimioterapia durante siete meses, y en diciembre se le hizo la mastectomía.
“Durante el período de la mastectomía quedé sin cabello. Es difícil porque no te quieres ver en el espejo mutilada. Las personas te dicen que la vida continúa, y tú sabes que sí, pero es muy difícil”, cuenta Pereira, de 49 años. En su caso, sus tres hijos fueron “mi motivación para seguir adelante” y tomar la decisión de reconstruir su seno.
Dar ese paso le dio miedo. “La idea de hacerse la reconstrucción mamaria da temor porque después de pasar por la mastectomía, uno tiene miedo de volver a operarse, pero, al mismo tiempo, te sientes incompleta, y no sabes cómo afrontar el mundo porque no estás completa. En ese punto es cuando consideras la idea de la reconstrucción, y sientes que sería como volver a nacer. Es como si te dijeran que hay una segunda oportunidad para ti”.
Más adelante, Pereira se someterá a otra intervención en la que se le colocará una prótesis en su seno sano, para que haya simetría entre ambos.
“Yo creo que todas las mujeres deberían darse la oportunidad de hacerse la reconstrucción”, dice Pereira, cuyos hijos la ven como su heroína. Sin embargo, el porcentaje de mujeres que se someten a ello es bajo, ya que la mayoría siente temor.
Pereira las alienta a hacerlo, hoy en el Día Mundial contra el Cáncer. “Yo tengo que buscar lo que me haga sentir bien. Pude superar el cáncer. Si pude con la mastectomía, tengo que poder con esto [la reconstrucción]”.
Este programa –que recibe el apoyo de FundAyuda, así como de FundaCáncer y otros grupos–, se inició en 1974, fecha en que se incorpora al ION el doctor Jorge Selles del Castillo, especialista en cirugía plástica y reconstructiva, indica el ginecólogo oncólogo Aníbal Villa-Real, director del nosocomio.
A la fecha, el doctor Selles del Castillo continúa haciendo reconstrucciones junto con los cirujanos plásticos y reconstructivos Adalberto Mayorga, Abraham Malca, Roberto Tribaldos y José Miguel Samudio-Horna.
La cicatriz que deja el cáncer se puede borrar. Según cifras del Departamento de Registros y Estadísticas de Salud del ION, en 2013 se hicieron 154 intervenciones relacionadas a la reconstrucción mamaria; en 2012 fueron 192 y en 2011 se registraron 173.
Contrario a otros países latinoamericanos, Panamá le da la oportunidad a aquellas pacientes sometidas a una mastectomía por cáncer de mama a recuperar parte de su feminidad mediante la reconstrucción mamaria.
Esto es posible gracias al Programa de Reconstrucción Mamaria del Instituto Oncológico Nacional (ION), un servicio que según el director del hospital, el doctor Aníbal Villa-Real, “ha ido en crecimiento en la medida en que hemos aumentado la atención de pacientes con cáncer de mama, y por haberse incorporado otros profesionales a esta actividad”.
De hecho, es el primero en la región en efectuar la reconstrucción sin costo, afirma Villa-Real. La importancia de ello aumenta si se toma en cuenta que el cáncer de mama ha sido el de mayor incidencia en el ION desde 2003 hasta la fecha, según el Departamento de Registros y Estadísticas de Salud del ION.
LAS CANDIDATAS
El cirujano plástico y reconstructivo José Miguel Samudio-Horna, miembro del Programa de Reconstrucción Mamaria del ION, explica que para una reconstrucción mamaria se toman en cuenta la edad, contextura, porcentaje de grasa corporal, tejido con el que se cuente para hacer la reconstrucción, así como qué tipo mastectomía se le hizo.
Cuando el oncólogo o el cirujano oncólogo de la paciente indica que está libre de enfermedad, se le informa que es candidata para la reconstrucción. Si ella la desea, es atendida por un cirujano plástico y reconstructivo del ION, quien le indica cuál es su mejor opción de reconstrucción.
La reconstrucción podría ser inmediata –es decir, que se puede empezar durante la cirugía de la mastectomía– o se lleva a cabo luego de que se recupere de ella.
Sin embargo, no todas deciden hacerse la reconstrucción, ya sea por temor a ser operadas nuevamente, o por factores socioeconómicos, plantea Samudio-Horna.
FORMAS DE RECONSTRUIR
De todas las cirugías plásticas realizadas en el ION, la reconstrucción mamaria es la más frecuente.
Entre los tipos de cirugías reconstructivas de mama que realiza el ION están la reconstrucción con expansor de tejido mamario, así como la reconstrucción con colgajo de abdomen (colgajo miocutáneo de recto abdominal transverso o TRAM, por sus siglas en inglés) y con colgajo de espalda (de músculo dorsal ancho, o de músculo dorso epigástrico).
En el caso de la reconstrucción con expansor, se crea un “bolsillo virtual” debajo del músculo mamario para poner el expansor –similar a un implante, pero desinflado–, de manera que este quede protegido.
El expansor es llenado por el cirujano plástico cada una o dos semanas a través de una pequeña válvula, y así“se comienza a hacer la expansión del tejido”, hasta que el expansor sea reemplazado por un implante.
Por otro lado, en la reconstrucción mamaria con colgajos, el cirujano traslada parte de ciertos músculos del abdomen o de la espalda para darle tamaño y forma, explica Samudio-Horna. Algunos casos pueden requerir la implantación de la prótesis, mientras que otros no.
De estas, la técnica de expansor ha sido la más frecuente en los últimos años, según el Departamento de Registros y Estadísticas de Salud del ION (ver tabla).
Adicional, a las pacientes del ION se les practican otras cirugías pequeñas. “Para reconstruir el pezón implementamos una técnica especial; levamos el tejido y queda un pezón a base de la piel de ese color. Después lo mandamos a tatuar, así como la areola, para que tenga el toque final. Es como la cereza del pastel de la reconstrucción mamaria”.
SIGNOS DE FEMINIDAD
Con la reconstrucción se trata de devolverle la feminidad que la paciente siente que ha perdido, ya que los senos constituyen “parte de lo que es ser mujer”, aclara Samudio-Horna y agrega que “no tener un seno altera el estado emocional de la paciente, su trabajo, sus relaciones familiares, así como sus relaciones sexuales. Es decir, cambia su vida, y la hace sentir menos mujer, lamentablemente.
Nosotros, al hacer la reconstrucción, le devolvemos algo de calidad de vida a la paciente, porque [no tener un seno] no es algo que comprometa su vida, pero la afecta grandemente (...) Por ello sentimos que le cambiamos la existencia al darle una segunda oportunidad para estar como antes, o muy parecida a cómo era”.
RECONSTRUCCIÓN MAMARIA, POR AÑO
EXPANSOR
-2011: 35
-2012: 47
-2013: 15
COLGAJO de MÚSCULO ABDOMINAL:
-2011: 11
-2012: 13
-2013: 7
Colgajo de dorsal ancho:
-2011: 55
-2012: 10
-2013: 22




