Una tortuga sobre una piedra confeccionada a base de tagua (semilla de una palma) es tallada por el artesano para luego darle el toque de pintura.
En una esquina del Centro de Artesanía de Panamá Viejo se encuentra sentado Aliro Conquista, sosteniendo con su mano izquierda una tortuga y con la derecha usa un pincel para dar los últimos detalles a la pieza con la forma de reptil confeccionada con tagua, la semilla de una palma.
Con una sonrisa y sin descuidar cada pincelada, dice que su especialidad es elaborar obras a base de tagua.
Petra Escobar, de 68 años, oriunda de la provincia de Coclé, muestra cómo se empieza a confeccionar un sombrero.
Una tortuga sobre una piedra confeccionada a base de tagua (semilla de una palma) es tallada por el artesano para luego darle el toque de pintura.
El artesano Aliro Conquista, sentado en su puesto de venta, muy concentrado mientras pinta una tortuga pequeña. Finalizar esta pieza le puede tomar unos siete días.
La artesana Delmira Membache ordena sus obras, cada una de ellas elaborada con changa (material que se extrae de una palma).
Prácticos monederos, marcados con el nombre ‘Panamá’ en tonos rojos y morados, son una creación de la artesana Petra Escobar.
Petra Escobar, de 68 años, oriunda de la provincia de Coclé, muestra cómo se empieza a confeccionar un sombrero.
Una tortuga sobre una piedra confeccionada a base de tagua (semilla de una palma) es tallada por el artesano para luego darle el toque de pintura.
El artesano Aliro Conquista, sentado en su puesto de venta, muy concentrado mientras pinta una tortuga pequeña. Finalizar esta pieza le puede tomar unos siete días.
La artesana Delmira Membache ordena sus obras, cada una de ellas elaborada con changa (material que se extrae de una palma).
Prácticos monederos, marcados con el nombre ‘Panamá’ en tonos rojos y morados, son una creación de la artesana Petra Escobar.
Petra Escobar, de 68 años, oriunda de la provincia de Coclé, muestra cómo se empieza a confeccionar un sombrero.
Su quehacer incluye desde tortugas hasta guacamayas, y cada una de ellas le puede tomar entre seis y siete días. Todo dependerá de la dificultad del diseño.
Este artesano de 54 años y oriundo de Darién, guarda en su historial 13 años de experiencia como pintor y tallador.
Pero la artesanía no solo es una labor para hombres, pues las mujeres también se destacan en esta faena.
Una de ellas es Petra Escobar, de 68 años, oriunda de Coclé, quien confecciona sombreros hace 20 años.
El costo de estas piezas oscila entre los 30 y 200 dólares, dependiendo del tipo de sombrero.
En otro rincón se encuentra Delmira Membache, quien se destaca en la elaboración de cestas, collares y pulseras con changa, un material que se extrae de una palma.
Las piezas de estos artesanos reflejan la diversidad de colores, diseños y texturas que caracterizan a una de las labores más tradicionales del país.
Eventualmente, grupos de artesanos panameños se reúnen para presentar su trabajo bajo un mismo techo, como ocurre cada año durante la Feria Nacional de Artesanías.