En la República Checa un imponente búnker subterráneo para el almacenaje de misiles balísticos nucleares tácticos de la era soviética, escondido en un frondoso bosque, fue reconvertido en un museo de la Guerra Fría inaugurado y abierto al público a partir de octubre. Situado en el poblado de Misov, en las colinas de Brdy, a unos 60 kilómetros de la ex “Cortina de hierro”, del confín con lo que en un tiempo fue la enemiga Alemania Federal, el silo fue construido a partir de 1965 en acuerdo secreto entre la URSS y la entonces Checoslovaquia, que era miembro del Pacto de Varsovia. Luego, a partir de 1969, tras la Primavera de Praga, fue administrada directamente por la Armada Roja.
Desde entonces y hasta la partida de las tropas soviéticas del país en 1990, no puso un pie ni un solo checoslovaco. El vasto búnker en concreto estaba destinado al almacenaje de 134 cabezas nucleares tácticas para misiles de medio alcance del tipo Scud, Luna y Tochka, que eran a su vez almacenados en otras estructuras de la misma región.
